Vacaciones aún más críticas en DVD Ediciones.com

Ángel Cerviño


ELOGIO DE LA DIFICULTAD
(...y breve apología del pensamiento largo)

La oveja se puede trasquilar muchas veces, ...pero desollar sólo una.”
(El peluquero de Godard)

Todo se nos administra en píldoras. Colgué en mi muro del Facebook un escueto comentario (píldora perdida entre millones de píldoras) sobre ese asunto e inmediatamente alguien aportó el enlace de todo un encuentro o congreso organizado por el autodenominado “Laboratorio del Pensamiento Breve” que, bajo el título “Píldoras de sabiduría”, se muestra dispuesto a poner en marcha este próximo otoño “un nuevo ágora como espacio público para el pensamiento breve”; si se tiene en cuenta que el acontecimiento habrá de celebrarse en ese insensato y desmesurado monumento a la monumentalidad que es A Cidade da Cultura de Santiago de Compostela, lo primero que salta a la vista es un inquietante desajuste entre la grandiosidad del escenario y lo reducido de las pretensiones de la reunión. En un entorno semejante sólo deberían celebrarse congresos sobre El hombre sin atributos, o Finnegans Wake, o las poesías completas de Pablo Neruda, pero parece ser que, una vez más, la montaña parirá un ratón.

Quizá no resulte del todo ocioso, aunque no sea más que por alargar un poco el presente texto, traducir alguno de los párrafos de la convocatoria:“Estos encuentros, dirigidos por expertos [suponemos que expertos en pensamiento breve], giran alrededor de una selección de autores de primer nivel sobre cuya obra y pensamiento se debatirá en distintas sesiones con el objetivo de alcanzar nuevos aforismos y sentencias acordes con el momento presente y con proyección hacia el futuro. .../... La dinámica del laboratorio se inspira en las fórmulas más populares y atractivas del pensamiento, aquellas que se condensan en los pequeños formatos, en la necesidad de lo básico y nuclear en un mundo complejo.”

Un encuentro que busca desgranar (sic) el pensamiento de autores que frecuentaron el aforismo, la greguería, el haiku o el microensayo (sic), .../...pensadores cuyas fórmulas se acomodan perfectamente a nuestra sociedad actual, en la que se extiende la literatura mínima, de urgencia, favorecida por los nuevos soportes de comunicación (sms, redes sociales, ...)”

Del post al twitt. Todos estamos inmersos en un proceso de jibarización del esfuerzo expresivo, y hemos recorrido en pocos años el camino que nos ha llevado desde los sesudos artículos colgados en las webs, a las entradas de los blogs, necesariamente más sintéticas, luego los dinámicos comentarios del Facebook, ...hasta llegar –de momento- a los ciento y pico caracteres de Twitter.

Pero no debemos cargar sobre la tecnología toda la responsabilidad de esta deriva del increíble pensamiento menguante. La generalización y la implantación a escala global de las nuevas tecnologías de la comunicación no pueden explicar por si solas semejante proliferación de formatos micro (microrrelato, micropoesía, microensayo –género que nos ha descubierto, he de confesar, el Laboratorio del Pensamiento Breve-, o nanofilosofía,...). No, en absoluto, una entusiasta y contagiosa pereza social, ciertamente impulsada por los vendedores de ungüentos y remedios rápidos, había abonado previamente todos los campos y fertilizado nuestra credulidad hasta convencernos de lo innecesario –y aun obsoleto- de todo esfuerzo. No en vano ya nos habíamos dejado persuadir, con muchas décadas de anticipación, de que para participar en política investidos de toda la dignidad del ciudadano libre bastaba con tomarse, tan ricamente, la píldora del voto una vez cada cuatro años.

En fin, La Facilidad llega a nosotros como marea que inunda todos los ámbitos, y en ella nos mecemos como corchos soñolientos, dispuestos a dar por buena la posibilidad de los artefactos más inverosímiles: desde la máquina de gimnasia pasiva hasta la antología de “poesía que se entiende” y cura la incertidumbre; inglés con mil palabras, adelgazar comiendo, footing sin levantarse del sillón, Hegel con abre-fácil, poesía sin artificio, píldoras para dejar de fumar,“literatura mínima y de urgencia”, ...y poco a poco, sin apenas darnos cuenta, ya nos vamos apañando con el abstract del mundo.

Qué lejos, material y espiritualmente, los tiempos en que el filósofo reclamaba dificultades para entrenar el alma. “Las dificultades son las que hacen grandes a los hombres. Así que, cuando sobrevenga la dificultad, recuerda que Dios, como maestro de gimnasia, con rudo mozo te entrena. ¿Para qué? Para que Olímpico llegues a ser; más sin sudor no sucede. .../...Y así como aquel que se aplicó a resolver silogismos, que como se le proponga alguno fácil dice: `prefiero que me propongáis alguno bien complicado para que así me ejercite´, también los atletas con los entrenadores ligeros se disgustan”. (Epicteto, Pláticas, I, 24 - I, 25)

No, decididamente no, el nuestro no es el tiempo de Epicteto. Ahora, adentrados en la senda del paulatino empobrecimiento de los recursos expresivos, cómo no volver a recordar las palabras de Joseph Roth (que tantas veces nos han servido de conjuro), pronunciadas con espanto mientras la Europa más civilizada se dejaba ir inerme a las fauces del nazismo: “la catástrofe de la nación hace mucho tiempo que se venía anunciando en el embrutecimiento de la lengua”. Un poco más adelante en el mismo libro -en realidad una colección de artículos periodísticos-, elocuentemente titulado La sucursal el infierno en la tierra, aventura un terrible diagnóstico que quizá nos resulte provechoso revisar: “La Europa espiritual se rinde. Se rinde por DEBILIDAD, por DESIDIA, por INDIFERENCIA, por IRREFLEXIÓN. El futuro deberá investigar con exactitud los motivos de esa capitulación vergonzosa”. En eso estamos, nosotros somos el futuro del que habla Roth, repasemos esas enfermedades del espíritu: DEBILIDAD, DESIDIA, INDIFERENCIA, IRREFLEXIÓN, ¡qué tremendamente contemporáneo nos tiene que sonar esto!

Creo que no será necesario añadir `FACILIDAD´ a la lista de Roth, para que podamos reconocernos en ese espejo. El expolio de la lengua es el primer acto de violencia de cualquier régimen de dominación. Mientras Europa se hundía en su propio abandono, “las palabras pasaron a través de las múltiples tinieblas del discurso mortífero” (Paul Celan), y fue necesario purificarlas con nuevos poemas. Pero el daño no se inflige únicamente en situaciones extremas de totalitarismo y destrucción. Existen muchas clases de dominación, y las tinieblas del discurso mortífero que hoy deben cruzar las palabras son las tinieblas de la charlatanería y la banalidad: la palabrería bobalicona y sin esfuerzo, ese es el discurso que hoy tenemos la obligación de vivificar. Y si las tinieblas que hoy debilitan y desactivan las palabras no son otras que la pereza, la renuncia, el abandono, la laxitud, el olvido y la deserción de uno mismo, ...entonces la tarea de la poesía, y de toda escritura que se precie de serlo, ha de consistir necesariamente en reactivar las palabras, devolverles la vida y la tensión, la ansiedad de un decir que nunca se alcanza, el dulce tormento de un deseo de significar, inevitablemente insatisfecho.

Cuando la cháchara amaina la verdad asoma: únicamente nos pertenece el temblor que se tensa al filo de lo decible, aquello que se yergue apenas sobre el balbuceo ininteligible: migas de pan en el bosque de los signos. Estamos atrapados, hablar nos deshabita y callar no nos devuelve al mundo; pequeños relatos operativos, como fría ración de campaña, nos mantienen con vida mientras dura la expedición. Nuestro reino se llama Incertidumbre.

Publicado el 10/7/2011

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