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Jeannette L. Clariond
1. Prólogo de Jeannette L. Clariond para Ad hora incerta, de Primo Levi 2. Traducciones de Jeannette L: Clariond 4. Sobre Jeannette L. Clariond *** 1. PRÓLOGO DE JEANNETTE L. CLARIOND PARA AD HORA INCERTA En arte, el dolor se llama revelación. Puerta que abre otras puertas. Voz, río, espejo. Ecos prolongando su raíz entre las piedras. En poesía, el dolor se llama encuentro: voces, voces-espejo, voces-piedra de transparencias, roce bajo una luz que apenas se enciende. Primo Levi es luz, palabra, llaga. Y, en Ad ora incerta, la voz de la llaga atraviesa el puente, el vacío. Los santos, los filósofos, los místicos, los cabalistas o los esotéricos en vano han tratado de mostrar la senda errada del hombre. Aun así, nada sabemos. En ese no saber, el poeta se aparta, se mira, escucha su silencio.
El lugar al
que vamos es silencioso Ya en libros anteriores –Se questo è un uomo, I salvatie i sommersi y La Tregua– Levi había expresado su soledad, el dolor que produce la mirada oculta del hombre, pupilas en las que pocas veces nos miramos. El arte de la poesía se encuentra en su naturaleza: la physis, la humana. Su origen puede o no ser un misterio; lo que llega a ser el misterio, a fin de cuentas, es el hombre. El poeta indaga, no para encontrar respuestas, sino para hacernos partícipes de una pregunta indefinible originada mucho antes de la palabra. Ralph Waldo Emerson coligió que la ruina o vacío que vemos en la naturaleza está en nuestros ojos. Levi revierte el postulado y pide a nuestros ojos hacer de la ruina imágenes-vivencias-paisajes que alumbren un camino de concordia en nuestra humana miseria, expresión de un sufrimiento trascendido. Primavera soleada en Turín, abril, 1987. Por la mañana, el ama de llaves entrega al poeta su correspondencia, quien, reservado como era, la toma y regresa a su habitación. Media hora más tarde ella escucha un golpe seco en la acera. Se asoma y mira yacer el cuerpo en sangre. Casi cien años antes, el abuelo, Michele Levi, también se había lanzado del segundo piso de un edificio. En ese 1888 Nietzsche escribía en Turín Ecce Homo. Maravillado ante los paisajes de la ciudad subraya: «Estar aquí es como estar mirando el mundo desde el estudio de un pintor». Era la belle epoque de la poesía. Guido Gozzano refiere su experiencia de la ciudad como «un sitio favorable a los placeres». De los biógrafos de Levi es Ian Thomson quien con más bondad se acerca a la vida y obra de este turinés cuya visión e imaginación sobresalen entre los escritores italianos más importantes del siglo pasado. Influido por Carducci –con mayor fidelidad en su poema «Pío»–, Leopardi, Montale… hay en Levi el eco de un hondo vacío:
¿Qué hay más
triste que un tren? Albert Camus advirtió que la «única cuestión filosófica seria es el suicidio». Asunto de otra disciplina sería el suicidio de Levi. Thomson interpreta el silencio del poeta con respecto al Lager –en el de Buna-Monowitz estuvo prisionero desde febrero de 1944 a mayo de 1945– como una pausa, una meditación sobre el sufrimiento humano. El poeta mismo lo expresa: «Debo admitir que la experiencia de Auschwitz ha borrado en mí cualquier rastro de formación religiosa... existe Auschwitz, entonces no puede existir Dios». Para mejor entenderlo, su biógrafo acude a diversas fuentes: amigos, amigas, compañeros del campo de concentración, además de un analista jungiano. Mejor que referirse a dicha experiencia, Levi desviaba la conversación, por ejemplo, hacia el alpinismo, que tanto gustaba de practicar. Más que una necesidad de habla, la poesía es una sed de escucha en espera de transformarse en diálogo. En un fragmento de I salvati e i sommersi, Levi revela este sentir: «Resultaba devastador que nadie nos hablara. [...] Si cerca de ti hay alguien que te escucha en tu idioma, corres con suerte [...] de otra forma se seca tu lengua, y con ella, tu pensamiento ». La altura de Levi radica en su visión del lenguaje como unidad que trasciende la lengua materna, una unidad desprejuiciada, alejada de racismos. Aprende alemán, se convierte en traductor de Heine y Rilke, dos de sus poetas esenciales, como lo fueron Dante, Shakespeare, Eliot, Novalis y Coleridge. De un verso de este último: «Since then at an uncertain hour» (The Rime to the Ancient Mariner), toma el título para la presente obra:
Desde
entonces, a una hora incierta, Al igual que Thomas Mann –otro de sus escritores amados– entiende y asume la parte oscura del hombre. Contra ella lucha y se pronuncia con una fuerza sin violencia como corrientes contrastantes de un mismo río. Su soledad la vierte en diálogo que, inevitablemente, en el principio es consigo mismo:
[...] Es tarde
ya para vivir y amar, Hacia el valle, con los rostros cerrados y mudos, Ampararnos a la sombra de nuestros cuidados. Cuando leo poesía amo más la vida, pero cuando leo a Primo Levi tiendo a amar con mayor comprensión hombre y vida. Durante varios años he preferido estudiar con mayor detenimiento a los santos que a los filósofos. Me acercan más a la realidad y me ayudan a entender los límites. Me gusta, por ejemplo, de San Agustín, su sutil penetración reflexiva; de Santa Teresa, su inteligente candor; y de San Jerónimo, primero, el ser discípulo de Cicerón, otro santo, y después, la forma en que entendió la traducción: un intento de reproducir con fidelidad las palabras e imágenes del autor. En una epístola a Panmaquio, evoca a Cicerón y afirma que el modo más apropiado de traducir es conservando las mismas ideas, formas y figuras en un lenguaje adecuado a nuestro uso. «No me pareció tener que traducir palabra por palabra, sino conservar la propiedad y la fuerza». Releo su comentario con cierto gozo sereno. Conozco versiones de Levi en otras lenguas, digamos francés e inglés. Bellas todas. Bella prosa, diría. Resistí a la tentación de adecuar la lengua por temor a perder lo que tanto cuidó Cicerón: la fuerza. Los cortes en los versos de Levi obedecen a su reservado tono, su inclinación a la mesura y a la conciencia de los límites, a la medida, tal el caso de «Buna», «Huayna Capac» y «Mapas negros», entre otros. Pero no es esto finalmente lo que más importa, sino su sentido del dolor, que calla en el poema. Como el pez, infinito en las posibilidades del vidrio, su vivencia muestra esa parte de nuestro yo que más requiere ser salvada. Nos enseña que para estar con los otros en el dolor no hay que mostrar empatía, sólo dolor. Un verso de John Ashbery lee: «En el crepúsculo / Todo tiene una hora, si sabes reconocerla». A una hora incierta pareciera contradecir tal afirmación. Solos, abismados, violentados, buscamos dónde y cómo acomodar nuestros sentimientos. Contrario a lo que tanto se temió tras la era virtual, el libro, el libro de poesía, se ha vuelto a sacralizar: hoy se lee poesía en callada intimidad. Levi llama esta vía «la sesgada senda del cangrejo». Por íntimos podrán parecer pocos los muchos que junto a su cama resguardan amorosamente ese libro que, en tanto única realidad posible, les permite salvaguardar su existencia. Como consideración última, quisiera decir que mi interés primordial como traductora había sido siempre mantener la fluidez; que frente al texto traducido el lector sintiera estar leyendo poesía escrita en su lengua materna. Algo distinto me sucedió con la presente obra. La esencia misma de su lenguaje nos conecta con otras mundos, por ende, nos hace partícipies de una concordia universal. El dolor de Primo Levi es nuestro. Su condición, también. Los libros arriba mencionados nos enseñan que nacemos abrazados a un dolor que salva y sostiene. La naturaleza de esta poesía se asienta en una ética de denuncia: no es tanto un habla herida como un reclamo ante el dolor, no sólo humano, sino el que habita en el árbol, la raíz, el valle, el tren o en el que en hilera recorren las hormigas. Todo como premonición de una actual violencia, ceguera, indiferencia. La palabra de Primo Levi educa nuestro corazón, humaniza nuestro saber; afirma un aspecto de nuestra condición, el más humilde, el que sabe que la vida es incertidumbre, y que otros seres humanos, aparentemente distintos de nosotros, los ahogados y los caídos, existen y perviven en y por la poesía, nuestro único lenguaje común.
Moriremos en
un maravilloso edificio (A una hora incierta de Primo Levi, La Poesía, señor hidalgo, Barcelona, 2005.) 2. TRADUCCIONES DE JEANNETTE L: CLARIOND W. S. Merwin SALMO SEGUNDO: PRESAGIOS
Cuando suena
el cuerno de buey en las colinas enterradas cuando el
cuerno de buey resuena sobre los bueyes muertos (W.S. Merwin de Los salmos) *** Alda Merini YO SÉ
Yo sé (de Magnificat) IV
Audacia,
sentido eterno de la luz
Audacia,
sentido eterno de la luz (de Hojas blancas) DESLÍO EL CIGARRILLO
Deslío el
cigarrillo (de Baladas no pagadas) NACÍ EL VEINTIUNO EN PRIMAVERA
Nací
el veintiuno en primavera (de Vacío de amor) *** Charles Wright APOLOGIA PRO VITA SUA I
Cuán pronto
llegamos al fin del camino:
Insidioso el
fresno en sus constelaciones de puntas
Regresan para
hacerlo otra vez, -----------
El paisaje es
palanca de
trascendencia:
La cuenta de
rocío, la última cuenta se
abre -----------
Periódico y
paisaje
Por medio del
lenguaje, rigurosa atención:
Hasta más no
poder. ----------
La carne del
sacramento es invisible carne y
fantasmal
Vasija de la
vida, se dice, vasija de la vida hacia la nada,
El cuerpo sin
cuerpo de la oscuridad comienza a trasminarse y
------------
Cómo semeja
el pasado a las nubes,
Para que las
podamos atravesar.
Ninguno, sin
embargo, nos puede resucitar o redimir, -----------
Amatista,
transparencia de
cristal,
¿Quién en lo
oscuro distingue la oscuridad, la luz en la luz, ---------------
Melancolía.
Morandi, Cézanne, todo emana de la melancolía.
La palabra y
la pintura, notas negras, notas blancas. Gestos para los cuales bálsamo no hay, ni intercesión.
En dos tonos
los campos, el horizonte es línea entre abismos, ----------------
Perch’io
non spero di tornar giammai, ballatetta,
in Toscana,
Absortos en
recordar, no recordamos:
Muda es toda
acción importante:
---------------
El tiempo es
la fuente de todo
bien,
Por ejemplo,
mi uña,
San Roque, di
una oración por
mí, III
Hay un olvido
en mí que me hace
Algunas de las
cosas que olvidé:
Lo que
recuerdo me redime, --------------
¿Cuáles son
los momentos determinantes de nuestras
vidas?
Siento que uno
de esos momentos está hoy aquí,
De seguro uno
está aquí. ¿Pero qué será de mí luego ----------------
Algunos
nombres están por todas partes, tanto arriba como abajo,
El Desconocido
Maestro del Poema Puro transcurre nocturno -----------------
Pesado,
pesado, pesado esplende sobre nuestras cabezas. El calor de
junio.
Del camino,
jardín de legumbres mojo, mal ojo.
Treinta y
cuatro grados a la sombra, la enorme humedad se adhiere, ------------------
El afecto es
el absoluto
Sencillo
resulta decirlo ahora, el silencio de la tardía
primavera
Así de fácil,
quizá, pero aún cierto, (de Zodiaco negro) 3. 25 INSTANTÁNEAS DE JEANNETTE L. CLARIOND O TAMBIÉN EN MI CAMINO LA NUBE BLANCA VI / ENTREVISTA POR HÉCTOR ALVARADO DÍAZ 1) Ciudad ideal Azul, iluminada por los pasos en la sombra. Es de noche, veo la figura de un hombre alejándose. ¿Quién vive en la ciudad? ¿Es él quien ha venido para irse, o soy yo la que ha venido a buscarlo? No lo sé, apenas me mira se aleja. 2) ¿Hay alguna limitación para el poeta? Sí, la incapacidad de hacerte dueño o dueña del lenguaje. El lenguaje te guía sólo cuando tú lo dominas. 3) ¿Traducción = Violación? Más que violación la traducción es coito puro, unión de lenguas, dos labios que se tocan. Traducir es la forma más perfecta del amor por la lengua. Traduzco para aprender a leer. Si das con lo justo, ambas lenguas salen preñadas. Así se enriquece el lenguaje en expresión, ritmo, música. 4) ¿La poesía aísla o comunica? Te aísla para comunicarte. Yo no me sé comunicar, por eso escribo. Tengo graves problemas cuando hablo. Me queda siempre la sensación de haber hablado de más, y esto es por falta de poda: lo dicho, dicho. Pero en poesía puedo esperar, escribir un libro cada 7 años; quizá me haya arrepentido más por haber eliminado algunas cosas. Me sucedió al dejar fuera ciertos vocablos árabes en Todo antes de la noche. 5) 5 poetas y 5 narradores indispensables Poetas: Job, Heráclito, Santa Teresa, Safo, Bocaccio. Narradores: San Agustín, para mí el mejor de los escritores; Borges por lúcido; Tólstoi por profundo; Jean Rhys por su retrato de mujeres con vidas que no son capaces de cambiar; Virginia Wolf porque sí lo logró. 6) ¿La academia esteriliza? No, es algo que hemos hablado entre traductores. Un joven discutía con un académico acerca de optar por lo coloquial en las traducciones: “Of course, dijo el estudiante, there are always other alternatives.” Con elegancia clásica el maestro respondió: “You see, there may be other options, only one alternative”. Con esto, el profesor emérito de la UNAM, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, le dio a ver la necesidad de regresar a las etimologías, al origen de cada vocablo utilizado. En lo personal, quisiera tiempo para estudiar de nuevo griego y latín, quizá lo haga después, y el árabe. 7) ¿Apuestas por la mayoría o por el individuo? Por el individuo. Cada ser humano tal como es me significa un mundo a desentrañar. No puedo estar en grupo, se me dificulta mucho, opto por el individuo o individua que esté a mi lado. En donde esté, siempre pregunto a quien está a mi lado si es mejor una palabra que otra, ya sea el poema que me encuentre escribiendo o la traducción que esté trabajando en el momento. 8) ¿La lengua se ha empobrecido? Sí y no. Ha ganado nuevas palabras, muchos neologismos, vocablos asimilados de otras latitudes, pero eso no significa ganancia en el lenguaje. Más valdría re-usar gardenia, mar o flor, dándole un nuevo sentido que nos regrese a lo ancestral del cedro. 9) ¿Si pudieras escapar te irías? Ya estoy fuera, desde los 6 me fui y mi problema es que no tengo modo de regresar, los vuelos están saturados, las vías descarriladas, los barcos navegan en mares secos. Ahí en Rumania estaba Ovidio con sus Tristes, con él si puedo hablar, y con Ajmátova en las tardes de lluvia, y con Octavio Paz cuando veo un cuadro de Francisco Goitia y sus colgados. 10) ¿Eres rigurosa y estricta o te das libertades? Depende el color de falda que traiga puesta. Me gusta el rojo. No me gusta usar pantalones, y desde que he dejado de usarlos, me siento más mujer, más libre, más lo que soy. Rigurosa en mis horarios, sí, mucho, metódica hasta la enfermedad, obsesa compulsa. 11) ¿A veces escribes en trance? Sí, cierro los ojos y veo en el aire las cosas, más que trance, diría que son visiones. Médicamente hablando se les llamaría alucinaciones. Trance, no sé lo que es; pero sí transida de amor o de dolor, de desamparo o miedo, y casi siempre en un estado considerado no-normal, y sin embargo, para mí, el único en donde puedo ver imágenes que van saliendo de un fondo marino, o de pronto aparecen contra un techo blanco, blanco, blanco. En ese estado de ceguera aparece la voz, la imagen, lo que hay que decir. 12) ¿El mundo de las imágenes es ideal para el poeta? No sé pensar de otra forma. Tengo dificultades para pensar. El alma nunca se equivoca, el pensamiento sí. Si estoy triste, mi pensamiento se oscurece, no puede discurrir, entonces, es mi alma la que ve imágenes que le hablan, eso es lo que escribo. Casi siempre son imágenes de fondos marinos o desiertos desolados. 13) ¿Escribes con música? La música es el motor en mi escritura, escojo de acuerdo al poema, me gusta la música religiosa, sentirme en un monasterio, no por lo monjil, sino por la arquitectura de la soledad, veo en el atrio una sola ave, un solo árbol, y silencio, mucho silencio, eso me lo da la música, aunque sea Maria del Mar Bonet. Me gusta sobre todo la música portuguesa, esa nostalgia de la que no puedo nunca despenderme y que alimento para que permanezca en mí. 14) ¿Qué guión te hubiera gustado escribir? “Vivre sa Vie” de Jean-Luc Godard, la parte del filósofo en donde tocan el tema del lenguaje y el silencio. El candor de la prostituta parisina enamorada del cine, de cómo se deja arrastrar por la vida para tomar sus decisiones, el manejo en bloques. El mismo director dijo de este film: “Lo que quise es lo definitivo por casualidad.” Parece ser una película simple y así te lleva hasta la parte en donde aparecen los dos personajes reflexionando acerca de qué se habla y qué se calla, de eso trata la vida, de eso, la poesía, casi todo arte. 15) ¿Crees en el azar? Me asusta porque lo veo suceder de una forma tan asombrosa. No podría creer en algo más que no fuera el azar. ¿Entre cuántos me eligió usted y por qué? 16) ¿Se puede conocer la realidad a través de la poesía? No creo que la realidad exista. “Tus ojos, eso es lo real.” Sólo lo que los ojos ven es real, lo demás es invento del imaginario, construcción de algo que no acabamos de comprender, y de lo que nos sostenemos mientras seguimos en este instante de mundo. 17) ¿Cómo imaginas el paso hacia la muerte? Quisiera primero entender cuándo y por qué di el paso a la vida. En esa tarea estoy ahora, y me voy a demorar, tengo infinitas dudas acerca de mi vida, de si existo, de quién soy, a qué vine, cuánto voy a durar. A veces pienso que me voy a los 72, aunque si me fuera mañana no me sentiría mal, lo único que pediría es tiempo para terminar de corregir a mis poetas norteamericanos que tanta guerra me han dado. 18) ¿Te afectan las críticas? Pensé que no, pero hace algunos meses me hicieron una crítica, no a mi obra sino a una traducción. Me sentí terriblemente mal, como si hubiera traicionado una voz. Quisiera lograr que no me importara ni lo bueno ni lo malo, pero así nací, creo que la fragilidad del poeta es su condena, y me parece, aunque no estoy segura, que no se trata de narcisismos, sino de una falta de afecto, hay algo en el poeta que no sé si exista en narradores o novelistas: su vulnerabilidad. Es la parte más cruel. 19) ¿Le sacas la vuelta a la nostalgia? Al contrario, la llevo de la mano. La nostalgia tiene que ver con lo perdido, y necesariamente con Mnemosine: la memoria, única arma segura del poeta. Nada más nostálgico que un olor a infancia. 20) ¿La neurosis es un motor o un lastre? No sabría diferenciar, soy neurótica de nacimiento. De niña caminaba de puntitas para no pisar las rayas en el piso de loseta de mi casa. Si tomaba una mandarina, acomodaba los gajos en forma de flor en torno a la orilla del plato. El espanto llegaba al final cuando sólo quedaba un gajo al centro: ¿cómo acomodarlo, qué hacer para que ese elemento hermafrodisíaco no se sintiera desvalido? Si por neurosis se entiende lo obseso compulso, sí lo veo como motor, y si vas a alta velocidad, corres el riesgo de descarrilarte. 21) ¿Siempre que buscas encuentras? Me tardo más en buscar que en encontrar. Sé que estoy buscando algo, en ocasiones no sé qué, siento ese vacío del que habla San Agustín, entonces voy a mis vacíos interiores, me tardo en encontrar las razones, y en esas búsquedas, nace el poema. 22) ¿Te sientes parte de una tradición? Creo que cada escritor debe pertenecer a una tradición, salirse de ella y regresar con voz propia. Lo de la “tradición” me lo he preguntado mucho luego de traducir a estos 16 poetas norteamericanos. Ahí está Isaías, San Juan, Apollinaire, Verlaine, la cábala, la mística, la magia, la gnosis… entonces, la tradición somos todos leyendo y escribiendo un solo libro. Creo más en la posibilidad de que cada poeta establezca su propio canon, y que esa sea su guía. 23) ¿Cuánto tiempo te llevas en la corrección? El libro que estoy trabajando tiene poemas que escribí hace más de 5 años que aún no logro resolver. Otros, como “Jueves Santo” o “Primer esbozo de sed”, los escribí en una tarde, de un jalón. Quizá haya hecho alguna leve enmienda. Por lo general me lleva meses corregir, lo mismo mis poemas que una traducción. 24) ¿Hay que sufrir para escribir? Antes pensaba que el poema se escribía desde el dolor, aún la poesía erótica. Sigo pensando en el erotismo como una de las formas del dolor. Pero no veo la escritura como sufrimiento, por el contrario, lo alivia. En el dolor, hay que escribir, y en la ausencia de dolor, también, siempre que el lenguaje nazca de una visión, un paisaje, una buena lectura. También el cine, ese otro cielo, es generador de múltiples imágenes y reflexiones. 25)¿A dónde va el mundo? ¿Queda algo de mundo? Me aterra ver lo que sucede. Pero, a la vez, siento que el dolor no debe ser nunca un espectáculo. Hemos democratizado el terror, por eso, opto por ya no ver lo que hacen los medios con las guerras. La demasiada información deforma las mentes. Mejor, dejarse llevar por la intuición, el alma nunca se equivoca. Leer, luchar por que los libros no se apaguen, por el buen cine, el buen teatro, la música… pensar el mundo por el arte. 4. SOBRE JEANNETTE L. CLARIOND Jeannette L. Clariond. Poeta y traductora. Ha dedicado gran parte de su ejercicio profesional al estudio del pensamiento y la religión en México antiguo, tema la ha llevado a impartir conferencias dentro y fuera de su país. Ha impartido charlas y lecturas en diversos centros de estudio y enseñanza superior como la Universidad de Murcia, España, y St. Johns University de New York. Sus artículos, poemas y traducciones han sido publicados en diarios como El País, el ABC, Reforma, El Norte, Dallas News, San Antonio News, y El Diario de Chihuahua.... entre otros. Y en revistas literarias como Letras Libres, Cuadernos Hispanoamericanos, Revista de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Movimiento Actual, La Tempestad, entre otras. Formó parte del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, el Centro Cultural Alfa, Consejo del Museo de Mina Nuevo León, Consejo del Museo de Historia Mexicana. Durante 15 años fue correctora de la revista Movimiento Actual, y actualmente forma parte del Consejo de la revista Animal Sospechoso y la Tempestad. Desde hace dos años tiene a su cargo la dirección de la editorial Vaso Roto. Libros publicados: Mujer dando la espalda, Ediciones Castillo, Monterrey, 1992. Newaráriame, Editorial Cal y Arena, Universidad Autónoma de Chihuahua, 1997. Desierta Memoria, Ediciones SiNombre, México, 1996. 2ª edición, Plaza y Janés Editores, Colección de Bolsillo, Barcelona, 2002. Todo antes de la noche, Editorial Pre-textos, Valencia, España, 2003. Amonites, Hotel Ambosmundos, México, 2003. Siete Visiones, Coedición con Gonzalo Rojas, Edición de Víctor Ramírez, Barcelona, 2004. Nombrar en Vano, Ed. CONARTE y Mantis Editores, Guadalajara, 2004. Los momentos del agua, Editorial Polígrafa, versión bilingüe, inglés-español, acompañada de la obra pictórica de Víctor Ramírez y un texto introductorio de José Corredor Matheos, Barcelona, 2007. Los momentos del agua, Editorial Calamus, México, D.F., 2007, con el apoyo de CONCULTA e INBA. Traducciones: Antología de Roberto Carifi, Edición Papeles Privados, México, D.F., 2000. La Tierra Santa de Alda Merini, Editorial Pre-textos, Valencia, España, 2001. Zodiaco Negro de Charles Wright, Editorial Pre-textos, Valencia, España, 2002. Baladas no pagadas de Alda Merini, Editorial La Poesía, señor hidalgo, Barcelona, 2005. A una hora incierta de Primo Levi, Editorial La Poesía, señor hidalgo, Barcelona, 2005. Cuatro Salmos de W. S. Merwin, Vaso Roto Ediciones, Barcelona, 2007. Dulce como un pepinillo y limpio como un cerdito de Carson McCullers, Editorial La Poesía, señor hidalgo, Barcelona, 2007. Cuerpo de amor: Un encuentro con Jesús, de Alda Merini, Ed. Vaso Roto, Barcelona, España, 2008. Una breve historia de la sombra, de Charles Wright. DVD, Ediciones, Barcelona, 2009. * Actualmente trabaja a lado de Harold Bloom en una antología de poesía estadunidense intitulada La Escuela de Wallace Stevens, un perfil de la antología norteamericana contemporánea. * En preparación: Esta ciencia mía: una antología de Alda Merini. Present Company, de W.S. Merwin. Decreation de Anne Carson. * Ha obtenido los siguientes reconocimientos: Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde (1992). Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta (1996). Premio de Poesía Gonzalo Rojas (2001). Beca Rockefeller – CONACULTA (2000). Beca para traductores: Banff Centre for the Arts (2004). Finalista de la Bienal de Poesía COPE de Perú. (2008). Parte de su obra se ha traducido al inglés, francés, rumano, italiano, y al árabe. Recientemente estuvo presente en París, como parte de un grupo de poetas de México para realizar una lectura de su obra, en el centro Cultural Canadiense, pasó de allí a Barcelona, y posteriormente a la Universidad de Murcia a presentar su trabajo de creación. El día 5 de mayo leerá en la Universidad de Salamanca y el mes de octubre participará con un trabajo sobre el poeta Gonzalo Rojas en Santiago de Chile. Entre otras actividades, organizo para el Fórum Universal de las Culturas el Programa “Poetas en el Fórum”, es la creadora del Espacio para la Poesía en Monterrey, y quien incentivó la Primera Convocatoria de Poesía en Braille que se lleva a cabo anualmente en México. Uno de sus libros, Los momentos del agua, lo trabajó durante dos años con un ciego y salió publicado en edición Bilingüe: Español-Braille. Este libro se presentó en el Museo de Amberes en donde parte de su obra se tradujo al neerlandés. Para la Universidad de Monterrey organizó “Domus Literarum”, un programa de cinco años para el que ha trabajado con traductores de diversas literaturas del mundo como el polaco, el chino, japonés y lenguas indígenas de México, y en donde al inicio e cada semestre se imparte un seminario sobre los poetas relevantes de dichas lenguas, con expositores de Polonia, Madrid (Complutense en filológicas), y con una sinóloga especializada en la Dinastía Tang. Recientemente leyó su obra en el Instituto Cervantes de Madrid y presentó su última traducción en La central de El Museo Reina Sofía, así como en el Liceo de las letras en Barcelona. Este mes de mayo ha sido invitada como ponente ante los padres de familia de una institución de enseñanza para hablar sobre: “La lectura en la imaginación creadora del niño”. ya ha presentado actividades de este género en el Museo Marco de Monterrey entre otros. Publicado el 20/5/2010 |