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F. T. Marinetti y el futurismo sintético |
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DVD Ediciones ofrece en Expresiones sintéticas del futurismo los principales textos del futurismo sintético, tan importantes como escasamente conocidos en castellano. La edición y traducción de los textos ha corrido a cargo de Llanos Gómez, doctora por la Universidad Complutense, estudiosa de las vanguardias y especialista en Marinetti. Ofrecemos una presentación del libro por Llanos Gómez y también un fragmento del Manifiesto técnico de la literatura futurista publicado en 1912. Sorprenden la actualidad y el interés de las propuestas de Marinetti, tras casi un siglo transcurrido desde que se formularan. EXPRESIONES SINTÉTICAS DEL FUTURISMO El futurismo, primer auténtico movimiento de vanguardia, surgirá con el propósito de combatir el arte anquilosado y anclado en el ayer. Filippo Tommaso Marinetti (1876-1944), su principal ideólogo e impulsor, lanzará en 1909 la proclama fundacional, publicada por el diario francés Le Figaro, a la que seguirán otros textos programáticos como el Manifiesto técnico de la literatura futurista (1912) o el Manifiesto del teatro sintético (1915), que recuperamos en esta edición y donde queda reflejada su fascinación por la modernidad: «Nos sobresaltamos al instante, al escuchar el ruido formidable de los enormes tranvías de dos plantas, que pasan estremeciendo, resplandecientes de luces multicolores, como los pueblos en fiesta que el Po desbordado sacude y arranca de repente, para arrastrarles hasta el mar, en cascadas y a través de los remolinos de un diluvio.» Esta modernolatría se plasmará no sólo en los textos de carácter teórico, sino en la búsqueda de nuevas fórmulas expresivas, que cobrarán vida en las veladas futuristas, antecedentes de la performance. Así, Marinetti inicia una intensa investigación en torno a la simultaneidad y a la síntesis, que dará lugar a las piezas seleccionadas y recogidas en Expresiones sintéticas del futurismo. LLANOS GÓMEZ
FRAGMENTOS DEL MANIFIESTO TÉCNICO DE LA LITERATURA FUTURISTA 11 DE MAYO DE 1912 1. Es necesario destruir la sintaxis disponiendo los sustantivos al azar, tal y como nacen. 2. Se debe usar el verbo en infinitivo, para que se adapte elásticamente al sustantivo y no lo someta al yo del escritor, que observa o imagina. El verbo en infinitivo puede dar solo el sentido de continuidad de la vida y de elasticidad de la intuición que la percibe. 3. Se debe abolir el adjetivo, para que el sustantivo desnudo conserve su color esencial. El adjetivo teniendo en sí un carácter de matiz es incompatible con nuestra visión dinámica, puesto que supone una parada, una meditación. 4. Se debe abolir el adverbio, vieja hebilla que mantiene unida una palabra con otra. El adverbio conserva en la frase una molesta unidad de tono. 5. Cada sustantivo debe tener su doble, es decir, el sustantivo debe estar seguido, sin conjunciones, de otro sustantivo, al que queda ligado por analogía. Ejemplo: hombre-torpedero, mujer-golfo, multitud-resaca, plaza-embudo, puerta-grifo. Así como la velocidad aérea ha multiplicado nuestro conocimiento del mundo, la percepción por analogías se ha convertido en algo cada vez más natural para el hombre. Se necesita, por tanto, suprimir el como, el cual, el así, el semejante a. Mejor todavía, debemos fundir directamente el objeto con la imagen que evoca, dando la imagen en escorzo a través de una sola palabra esencial. -
- 6. Abolir también la puntuación. Habiendo suprimido los adjetivos, los adverbios y las conjunciones, la puntuación será naturalmente anulada en la continuidad variada de un estilo vivo que se crea desde sí, sin las pausas absurdas de las comas y puntos. Para acentuar ciertos movimientos e indicar sus direcciones, se emplearán signos de la matemática: + - X : = ><, y los signos musicales. 10. Puesto que cada especie de orden es fatalmente un producto de la inteligencia cauta y prudente es necesario orquestar las imágenes disponiéndolas según un maximum de desorden. 11. Destruir en la literatura el «yo», es decir, toda la psicología. El hombre completamente averiado por la biblioteca y el museo, sometido a una lógica y sagacidad espantosas, no ofrece interés alguno. Por tanto, debemos abolirlo en la literatura y sustituirlo por fin por la materia, a la que debe aferrarse la esencia a golpes de intuición, algo que no podrán hacer jamás ni los físicos ni los químicos. Sorprender, a través de los objetos en libertad y los motores caprichosos, la respiración, la sensibilidad y los instintos de los metales, de las piedras, de la madera, etc. Sustituir la psicología del hombre, ya agotada, con la obsesión lírica por la materia. -
- Guardaos de conceder a la materia sentimientos humanos, adivinad más bien sus diferentes impulsos directivos, su fuerza de comprensión, de dilatación, de cohesión y de disgregación, sus cantidades de moléculas en masa o sus torbellinos de electrones. No se trata de transmitir los dramas de la materia humanizada. Es la solidez de una plancha de acero la que nos interesa por sí misma, es decir, la alianza incomprensible e inhumana de sus moléculas y electrones, que se oponen, por ejemplo, a la penetración de un obús. El calor de un trozo de hierro o de madera es todavía más apasionante, para nosotros, que la sonrisa o las lágrimas de una mujer. Nosotros queremos dar a la literatura la vida del motor, nuevo animal instintivo, del cual conoceremos el instinto general cuando conozcamos los instintos de las diversas fuerzas que lo componen. Nada más interesante para un poeta futurista que la agitación del teclado de un piano mecánico. El cinematógrafo nos ofrece la danza de un objeto que se divide y se recompone sin intervención humana. Nos ofrece, asimismo, el salto al revés de un nadador, cuyos pies salen del mar y rebotan violentamente en el trampolín. Nos ofrece finalmente la carrera de un hombre a 200 kilómetros por hora. Son otros tantos los movimientos de la materia fuera de las leyes de la inteligencia y, por tanto, de una esencia más significativa. Es necesario introducir en la literatura tres elementos que hasta ahora se habían descuidado: el ruido (manifestación del dinamismo de los objetos); el peso (facultad de vuelo de los objetos); el olor (facultad de esparcimiento de los objetos). -
- Expresiones
sintéticas del futurismo Publicado el 10/11/2008 |
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