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El fósforo astillado, de Juan Andrés García Román, premio de poesía Hermanos Argensola 2008 |
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Fotografía de Laura Rodríguez Villa-Real |
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Juan Andrés García Román (Granada, 1979) es becario del Departamento de Teoría de la Literatura de la Universidad de Granada, donde realiza su trabajo doctoral sobre la poética de la autora austriaca I. Bachmann. Colabora ocasionalmente con el Romanistik Institut de la Christian-Albrechts Universität de Kiel y es traductor de literatura alemana: en DVD Ediciones ha visto la luz su versión de la poesía póstuma y dispersa de R. M. Rilke. Como poeta, es autor de algunos títulos entre los que se cuenta Las canciones de Lázaro (2005). Recientemente ha sido incluido en la antología Deshabitados (2008), elaborada por Juan Carlos Abril. Los poemas de El fósforo astillado sintonizan entre sí como instrumentos de una pieza orquestada: se matizan unas veces, se subrayan otras, se acompañan gloriosamente en una suerte de diálogo sinfónico, por no decir marcha épica. Desde ese ritmo entusiasta, y con la asistencia de imprevisibles imágenes que median entre el mundo real y el mundo verdadero, el libro de García Román plantea una de las más viejas incertidumbres humanas: ¿en qué consiste el lenguaje? ¿Cuánto de nosotros conseguimos transmitir cuando nos comunicamos y cuánto se pierde por el camino? ¿Se puede desde la ficción –esto es: desdela memoria, desde los deseos– superar la realidad? Los poemas aquí reunidos, por fortuna, no saben las respuestas, pero las contienen. Por su impecable aleación de inteligencia y lirismo, estamos ante una de las voces más sorprendentes de la actual poesía española. Rafael Espejo DOS POEMAS DE EL FÓSFORO ASTILLADO POR
PRIMERA VEZ ESTÁS TRISTE El
mito es absurdo Shhhhhhhhhh, el
pájaro que canta entre dos luces: La
luz entra hasta la corriente. Estás
triste. No estoy triste: Tú
eres la niña rubia que a lo largo de la mañana gira
su pupitre Escucha:
el corzo de un solo cuerno en la Toscana, Deja
en paz los jardines; HAS
SOÑADO EL POEMA El
fruto del ciprés es la naranja. ¿Es
que nunca sabes poner los pies sobre la tierra? Yo
hago un puzzle con piezas sobrantes y perdidas. No sé cuál
es su fin. Pero,
¿sabes?, a veces mirar el mundo es como comerse un
lenguado: Mi
histórica tristeza: cambiar un ay por un símbolo
El
viento agita las raíces, ¿Es
éste un poema de después de que cayeran las
montañas?- me preguntas. El
fósforo astillado Publicado el 28/10/2008 |
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