Eduardo Moga

Los haikús del ciego y el perro

El ciego mete
al lánguido mastín
bajo el asiento.

El perro quiere
salir, pero el ciego
es inflexible.

El ciego ve
otras oscuridades.
También el perro.

Se mueve el perro
y, minuciosamente,
se mueve el ciego

¿Transcurre el tiempo
entre el paso del perro
y el del ciego?

(Y un corolario afín)

El tuerto ¿ve
tan sólo la mitad
de lo que existe?

[Segundo interludio de Los haikús del tren]

Publicado el 5/3/2009



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