Firmas invitadas
Sección coordinada por Juan Manuel Macías
maciaschain@gmail.com

Juan Salido-Vico

Juan Salido-Vico (Badalona, 1975) es Licenciado en Comunicación Audiovisual y DEA en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Obtuvo el Premio Arcipreste de Hita con su primer poemario, Víspera de ayer (Pre-Textos, 2005). Ha publicado artículos y reseñas sobre cine y literatura en diversas revistas culturales, y ha participado en diferentes iniciativas relacionadas con la poesía visual. Es coautor del ensayo Johnnie To. Redefiniendo el cine de autor (Ediciones Cine Asia, 2005). De vez en cuando ejerce de blogger en Improntuario.

El poeta nos ha elegido dos poemas de su libro Víspera de ayer y cinco poemas inéditos que giran en torno a la pintura. Pero antes reproducimos una interesante charla que hemos tenido con él.

J.M.M.

LA CHARLA

Vamos a empezar hablando del estado actual de tu creación poética. Cuéntame algo de proyectos y trabajo, y también por qué caminos piensas que ha transitado tu poesía desde la publicación de Víspera de ayer. Esto nos lleva, claro, a otra cuestión que a mí me obsesiona moderadamente. ¿Crees en la idea de “evolución”, aplicada a la poesía (la poesía como historia, general o sentimental) o, por contra, eres más propenso a entenderla como una cíclica repetición o sucesión de obsesiones o formas?

Creo o quiero creer en la evolución personal, lo contrario sería aburridísimo, si bien tengo claro que hay una serie reducida de ”motivos”, por llamarlos de algún modo, que le llegan a uno de un modo obstinado, repetitivo, sin que sepa muy bien cómo. A menudo me sorprendo abriendo la ventana a viejos fantasmas que creía ya eficazmente exorcizados. En ese momento no hay más remedio que acogerlos, aunque trates de obligarles a aceptar el lugar que ahora crees que les corresponde. Cuando pienso en esta cuestión suelo acordarme de Buñuel: a lo largo de toda su filmografía se repiten un puñado de imágenes que ya estaban presentes en Un perro andaluz, lo que no significa que desde entonces hasta Ese oscuro objeto del deseo su cine no experimentara grandes cambios, por supuesto.

Volviendo a tu pregunta, la verdad es que no tengo claro si mi poesía se ha desarrollado mucho o poco, ni en qué sentido, desde Víspera de ayer. Ojalá haya dejado atrás los inevitables lastres que pasado el tiempo voy detectando en ese libro… ¿Pero qué sería de un primer libro sin sus preceptivos defectos?

En la actualidad estoy ultimando un poemario en prosa, un poema largo, en realidad, dividido en diversos fragmentos. Durante este periodo también he escrito un par de series breves -a una de ellas pertenecen los inéditos seleccionados- que, para bien o para mal, no han acabado convirtiéndose en libros, no al menos en libros de dimensiones comercialmente aceptables. Quizá es que me canso pronto del plan inicial, en caso de que exista, o más bien que me resulta enfadoso inventarme estructuras a la hora de combinar poemas escritos en circunstancias muy diversas a lo largo de 3 o 4 años. Me gustan mucho los libros unitarios, pero creo que poetas y editores tienen hoy una actitud un poco rígida en ese sentido. Y así a menudo acabamos leyendo poemarios divididos en demasiados apartados sin suficiente relación entre sí, pero cuyas respectivas contraportadas se empeñan en convencernos de lo contrario.

Los poemas inéditos que se publican aquí constituyen una serie de respuestas u homenajes a diversos pintores. Se aprecia una constante deseo de traducir la pintura y, en general, la imagen por parte de la palabra. No hace falta recordar que vivimos una época donde lo visual ejerce su tiranía en todos los ámbitos, mientras que la poesía, acústica, parece algo relegado al terreno de los “cuentos de viejas”. Háblame de límites o fronteras entre estos dos mundos.

Bueno, aquí en Catalunya hay una actividad notable en el terreno de la poesía sonora, la polipoesía y todo eso, un mundo interesante, demasiado endogámico, quizás. El tema de la écfrasis también es muy viejo, como bien sabes, e incluso entiendo que a veces pueda dar cierta pereza abordarlo… En estos poemas en concreto, la pintura actúa más bien como desencadenante, pese a que en algunos de ellos trate de aproximarme al “efecto” que me producen cada uno de los pintores o piezas a los que remiten. Siempre he manejado referentes visuales, tanto plásticos como cinematográficos, pero normalmente quedan más o menos ocultos tras la trama del poema. Aun así, lo cierto es que no le encuentro demasiado interés a la descripción poética de un cuadro; la pintura, el arte, el cine, no me interesan como temas en sí, sino como suministradores de estrategias. No se trata de apuntalar el poema acumulando referencias o de recurrir al guiño arty para maquillarlo, como en las peores intentonas de los Novísimos, sino de tomar prestadas ciertas soluciones propias de esos otros campos, en general mucho más dinámicos y fértiles que el literario.

Cuando los paladines del Realismo achacan a Tarantino –y perdón por la insistencia cinéfila- su excesivo alejamiento de la Vida, yo no acabo de entender lo que tratan de decir. Bueno, en realidad sí que lo entiendo, pero hago como si no. Porque, veamos, ¿son menos reales, a estas alturas, los arquetipos del cine de acción que los protagonistas de los telediarios? En absoluto. La representación ya no existe, o en todo caso todo es representación. Pero tengo la sensación de que muchos poemas de inspiración plástica intentan superponer una segunda lente a la que el lenguaje poético trae supuestamente de fábrica, como si pretendieran alcanzar una realidad de segunda mano. Buscan algo parecido a un doble “extrañamiento”, y utilizo conscientemente este vocablo tan superado en el ámbito literario. El resultado recuerda a un zoom muy lento que tratara de disimular la progresión de la distancia focal sin acabar de conseguirlo. La mayoría de veces me parece un esfuerzo innecesario, la verdad, pues ese deslizamiento entre niveles referenciales debería darse por supuesto, no sé si me explico. No hace falta subrayar siempre toda la secuencia que va desde el acto de mirar –doble mirada, en este caso, la propia y la ajena- hasta la alquimia del poema. La realidad, con minúscula, no es casi nunca diacrónica, así que no sé por qué nos empeñamos en perpetuar ciertos modelos. Quizás es que no acabamos de valorar la extraordinaria libertad de la que disponemos... La poesía de Jorie Graham me parece un magnífico ejemplo de ese necesario paso adelante en el manejo de planos referenciales. Pero supongo que es muy difícil no sucumbir a la tentación de lo conocido... Dudo que los poemas que aquí presento, sin ir más lejos, hayan conseguido superar del todo tales limitaciones. Seguiremos probando.

Esto último se podría relacionar fácilmente con esa intención que muchas veces se aprecia en ti por presentar o representar el poema como algo visual. Aunque es un recurso ya clásico, creo que goza todavía de muchísimo terreno sin explorar. La poesía surgió de la oralidad, y muchas veces encuentra su cárcel en la tipografía. Una cuestión apasionante... ¿Qué piensas de todo esto?

En el poema dedicado a Paul Klee, es verdad, he tratado de jugar un poco con la disposición visual del texto, sin abandonar el endecasílabo; y no es que tenga especial preferencia por el verso blanco, más bien al contrario, sólo que en esta serie resulta mayoritario. Estoy de acuerdo en que ese tipo de juego tipográfico, acaso más relacionado con el ritmo que con la representación visual, ofrece alternativas sorprendentemente poco exploradas por la poesía actual. Es un recurso que puede proporcionar agradables sorpresas, siempre que no se convierta en la única razón de ser del texto. Me gusta considerarlo como una opción más, una posible vía de escape al servicio de la organicidad del poema.

Tengo más reservas, en cambio, respecto a la poesía visual, género que he frecuentado casi siempre con una actitud bastante lúdica. La verdad es que raras veces me topo con poemas visuales que vayan más allá de los hallazgos de Brossa o de la poesía concreta, por ejemplo. En otras ocasiones, parecen derivar hacia terrenos demasiado próximos al diseño gráfico o a la plástica pura. Como pareja de baile con futuro, yo escogería el audiovisual, en su sentido más amplio. Es de una torpeza evidente seguir considerándolo el enemigo natural de la palabra, y menos aún de la poesía.

¿Cómo convive el poeta con el estudioso de la teoría de la literatura? ¿Os tomaríais una cerveza ambos? ¿De qué soléis hablar, en tal caso?

Hablando de parejas de baile…Piglia sostiene que para ser escritor lo mejor es no estudiar Literatura en la universidad, y entiendo bien lo que quiere decir con ello, bromas aparte. El haberme acercado académicamente a la teoría literaria me ha permitido considerarla un género literario más, así de sencillo. La teoría con ínfulas cientifistas, aquella que sólo pretende forjar herramientas de análisis unidireccional, debería buscarse un hueco en la sección de bricolaje o infiltrarse entre los libros de autoayuda. La que me interesa trata siempre de generar textos en paralelo a las obras de las que parte, sin sobreponérseles, claro, pero sin perder tampoco de vista su propia autonomía literaria, su obligación de alcanzar una mínima cota estética. De ahí que ambos, poeta y estudioso -estudiante, mejor-, se lleven considerablemente bien, pues al fin y al cabo trabajan con un mismo objetivo. También tienen en común una innata inclinación a la duda, y ya se sabe que las penas unen más que las alegrías… No sé si se irían a menudo de copas; quizás sí, por qué no. Supongo que hablarían de cine, que es una forma como otra cualquiera de hablar de literatura.

Por último, intenta darme tu diagnóstico de la poesía española actual.

Bueno, está de moda decir que vivimos un momento envidiable. Hay de todo, la verdad. También se suele dar gracias a los dioses por la muerte definitiva de aquel caricaturesco “bipartidismo” poético nacido en los 80. Lo cual es positivo, claro, aunque a veces se eche en falta cierta militancia, el compromiso con respecto a un modo exigente, que no excluyente, de entender la poesía, un compromiso con uno mismo, con su proyecto, tan flexible como se quiera, pero siempre intransferible. Lo que más me gusta de la poesía española actual es su falta de complejos, sin duda. Lo que menos, cierta ausencia de misterio y el culto excesivo a una pretendida frescura en ocasiones mal entendida. Pero mi impresión en general es bastante positiva, y hay un número considerable de autores de mi generación que me interesan mucho. Digamos que vivo la situación actual con suficiente optimismo, sí.


Paul Klee, Jardines de Túnez

LOS POEMAS

PUNTO DE FUGA

La sombra ya no corresponde a ese cuerpo que la despide, sino a su observador. A las estatuas, por tanto, el lamento. La pólvora del anochecer tizna sus labios mientras, hacia el fondo, nuestro tren retorna al punto del que nunca más partimos. Racimos de dudas se descuelgan de las caducas torres, embestidas por el verano. Bajo los soportales, sin dueño, rueda que rueda un poema.

INTERIOR

Mis manos, sobre la mesa, se saben ajenas al propio cuerpo. Jamás mi rostro reportará dato alguno acerca de la consumación de este infinito instante. Los utensilios, inútiles y dispersos, olvidaron sin más su primitiva función, aletargados en el capricho de sus formas, signos extraños esculpidos por el sueño o la osadía. La ventana, allá a mi espalda, sirve apenas para enmarcar vuestra desaparición. El paisaje no habrá existido: sobreviven aquellos árboles hundiendo sus raíces en los anillos de otra memoria. Otros ojos han acuñado el poema, ya sin remedio.

(De Víspera de ayer)

PAUL KLEE EN TÚNEZ

Aquí donde cayó

la sombra azul

de mi memoria,

aquí

donde calló

la oscura profecía

de mis uñas

cortadas,

debo

soltar

mis nudos,

no mirar

más que a través

de arenas .......transparentes,

auscultar la

tetera que

bosteza

junto al guardián,

......

tramar,

tejer la luz

que circuncida

mis pupilas.

PERPETUUM IMMOBILE

No hay sombras del pasado ni promesas
en los cuerpos sin tiempo de Balthus,

aunque sea la muerte quien otorgue
color a las mejillas de Thérèse,

le despeine a Georgette la cabellera,
le descubra a Elsa Henríquez sólo un seno

y juegue con el gato de Laurence
mientras besa tu frente muy despacio.

ROTHKO, PUNTO CERO

En dos dedos de vino chapotean
las diecisiete sílabas que callo.

(La noche es un espejo en un espejo).

En el cielo negrísimo y sin nubes,
¿cuántas estrellas brillan por su ausencia?

BREAKFAST WITH BACON

Anoche me guiñaban los semáforos,
la tuerta de Eisenstein y el camarero,
ese trozo de carne descompuesta
que entre mis lienzos duerme todavía.

Un perro ladra al borde de mis dedos.
La mañana parece un ajedrez
refractado en el fondo de un gran vaso
lleno de espuma roja.

EL VIEJO HOKUSAI

I

(primavera)

Plantada en tierra estéril,
mi sed sigue creciendo.

II

(verano)

Chirrían todavía las cigarras,
los filos de la luz al mediodía.

III

(otoño)

El dibujo del aire, no en el agua,
sino en el aire mismo.

IV

(invierno)

Mis ojos con la nieve
juegan al Go.

(Inéditos)

Publicado el 20/7/2008



Inicio | Firmas invitadas