Firmas invitadas
Sección coordinada por Juan Manuel Macías
maciaschain@gmail.com

Patricia Esteban

Patricia Esteban (Madrid, 1975). Doctora en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado el poemario El rescate invisible (Amargord, 2005) y su obra está incluida en las antologías Todo es poesía menos la poesía. 22 poetas desde Madrid (Eneida, 2004), Hilanderas (Amargord, 2006) y en la Antología de cuentistas madrileñas (Ediciones La Librería, 2006). Es miembro del colectivo de edición experimental El águila ediciones dedicado a la viabilidad de escrituras fuera del libro. Ha desarrollado proyectos de poesía visual y teatral en torno a la creación de acciones poéticas denominadas “teatremas”.





ALGUNAS PALABRAS ANTES

Quizás sea la lectura uno de los testimonios más cotidianos de nuestro trato con lo invisible. Visión móvil que desprendiéndose progresivamente de los reflejos del mundo da acceso a esa otra visibilidad en la sombra, como querría Proust, que es la literatura. Leemos las palabras para dejar de percibir su visibilidad. Dejamos de observarlas para poder ver lo que dicen. Y ésta -la letra como frágil franja de resistencia a la mirada-, es una frontera a la que he tratado de aproximarme desde varias líneas de mi creación: proyectos poéticos próximos en su deriva a lo visual, fábulas tipográficas que recientemente se han concretado en el acercamiento al teatro, un género donde se plantea de forma especialmente intensa la relación entre literatura y visibilidad.

La centralidad de la lectura como una obsesión latente en mi trabajo obedece a cierta incapacidad para abandonar esta operación descodificadora una vez concluido su ámbito natural, el libro, y seguir leyendo tras sus páginas de un modo minucioso, escrutador, provocando continuidades, superposiciones e interrupciones allí donde se intuye el pliegue de ese otro libro que no se cierra, lo cotidiano. Regresar a la escritura supone un cese momentáneo –levantar la cabeza del otro lado- para reconstruir los hechos a través de la brecha de realidad que supone el denodado trabajo con el lenguaje. Los poemas recogidos en El rescate invisible son, en gran medida, un diario de todas estas interferencias (¿cómo dar cuenta de lo que ocurre cuando interrumpimos momentáneamente la lectura de una novela para ver una película que, a su vez, queda interrumpida por el sueño que, a su vez, interrumpe una llamada fortuita, conversación que es dejada en suspenso por el final de la película tras la que volvemos a leer la novela en la que todo está transformado?). Pero también una versión posible de la utopía de que el ojo del lector sea quien proyecte el poema al deslizarse a tientas por la página.

Ficción tipográfica

Desde una posible fenomenología poética de la lectura, el papel, la superficie, aparecen como soportes inestables propiciadores de una primera reflexión sobre la materialidad del lenguaje (¿podría una rugosidad de la página interpretarse como significante superpuesto a las palabras? ¿Evidencia el imperceptible parpadeo de la pantalla la fragilidad semántica de lo escrito?). En este sentido la elección de la forma de fijación del texto determina lo irrepetible del poema -ironía de la “irreproductibilidad técnica” de la escritura-. En mi proyecto denominado “Notas a pie”, el punto de partida es la observación y reconstrucción de pequeños dispositivos de lectura cotidiana que favorecen movimientos virtuales por la página y permiten una revisión poética de los no-lugares derivados del uso libresco del papel –marcas de agua, paginación, guiones, notas a pie-. Todos ellos ponen en escena cierta nostalgia traducible a una arqueología bibliográfica al borde -y en conexión- con los nuevos usos y costumbres del receptor tecnológico; trampantojos, artificios que no dejan de ser una advertencia sobre el hecho de que en nuestra lectura leemos mucho más de lo que creyéramos a primera vista, lo que de algún modo nos constituye en “lectores involuntarios de poesía”.


* Desgaste de la superficie de la hoja por la insistencia en el recorrido del ojo hacia la nota a pie.

La escena es el poema

Este juego entre materialidad y virtualidad de lo poético apunta hacia una dimensión performativa –poema animado fruto de una teatralidad implícita que se adivina como uno de los trasfondos posibles de toda lectura.

Desde el lenguaje como representación a las pequeñas puestas en escena que en un principio buscaban suplir la ilegibilidad pública de un texto que se resiste a desprenderse de su dimensión gráfica, mi indagación en la escritura dramática se ha ido perfilando en la creación de Teatremas, (teatro+poemas), género donde trato de rastrear tanto las posibilidades de una poesía espacial, como las de una dramaturgia especialmente sensible a las inflexiones poéticas de la imagen. Incidiendo en algunas de las vertientes ya apuntadas por la convivencia histórica de ambos géneros, este proyecto ahonda en las posibilidades espaciales de la poesía, hacia un texto que emerge del libro y materializa el crono-topo imaginario de la escritura del poema.

Al intentar responder a la pregunta aparentemente paradójica ¿existe un teatro visual? el proyecto prestará especial atención a todo lo que está en el texto como partitura de lo que puede ser mirado; escritura deshecha en la improvisación y vuelta a construir en la fijación de los textos, recreación posible del lugar sin lugar de la poesía contemporánea.

SELECCIÓN DE POEMAS

De El rescate invisible

POEMA CON EFECTOS SONOROS ESPECIALES

Dos vaqueros se dirigen a una casa en sus caballos (golpean dos cocos sobre una tabla), entran, la chimenea está encendida (papel celofán que crepita), sirven whisky en las jarras (se vacía un vaso de agua), empiezan los malentendidos y Jim le pasa a Joe la pistola (se desliza por la mesa una grapadora), la cosa se pone fea (una puerta de golpe se cierra), les han robado sus caballos y a los dos vaqueros solo les queda una par de cocos... (galopar de caballos que se alejan).

VENTAJAS DE LAS MALAS EDICIONES

Una novela policíaca en la que el papel es tan fino que el detective descubre quién es el asesino unas páginas antes o aquel libro donde los sonetos elegíacos de dos enamorados por error son impresos a ambos lados de una hoja, negándoles así el ansiado encuentro en la intimidad del libro cerrado, cara con cara. Detenidos, apenas llegan a intuirse tras el muro blanco: ¿eres tú quien la luz atraviesa al pasar la página? ¿eres tú quien la voz del lector susurra a su amada? Pero con tesón la ardorosa tinta remonta el papel y ya se rozan los pies y en el interior de la hoja junto a la marca de agua un poema se inedita, tinta de su tinta, con el título “Constante amor más allá de la muerte y la edición”.

ESPECIES EN EXTINCIÓN

Atención a lo que ocurrirá cuando llegue el final de esta línea con la palabra cuer-
po ¿son conscientes de lo que han visto?, veo caras de duda, otra vez, miren cuer-
po, tendré que explicárselo, acaban de presenciar una de las últimas representacio-
nes de un truco de magia en extinción, el viejo truco del mago que parte un cuer-
po por la mitad sin de verdad cortarlo, la espada en este caso es esa rayita cor-
tadora de palabras a final de línea que como saben está siendo brutalmente erra-
dicada y cuyo uso desde aquí revindicamos, porque no hay nada como ejerci-
tar nuestra imaginación proyectiva con la reconstrucción de una palabra guillo-
tinada que nos mantiene en vilo y que ha amenizado toda suerte de lecturas des-
de novelas insípidas a informes burocráticos con pequeños instantes de suspen-
se inconsciente, suspense que alcanza sus cotas más altas al otro lado de la pág-

*

En este mismo


En este mismo

instante tú lees


instante yo

estos versos


no los recuerdo.

CUANDO TRADUCEN TUS POEMAS A OTRAS LENGUAS

Recuerdo que al principio me sorprendía mucho ver mis propios poemas
como paisajes totalmente irreconocibles.
Nunca podré olvidar cuando el respetable señor Soi-you Pen,
a quien solemnemente me habían presentado como mi “traductor al japonés”,
señalando lo que para mí no era más que una serie manchitas negras,
con gran concentración dijo: “Oda al enjamble”.
Sí, ese era el título de uno de mis poemas y como no sabía
muy bien qué decir, sonreí. Este gesto no pareció agradarle,
entonces me acerqué más, y miré fijamente la página que me mostraba,
era realmente fascinante.
Creo que ninguna de nuestras vocales o consonantes,
podrían llegar a decir más exactamente
lo que yo había querido transmitir en ese poema
que todas esas rayitas y puntos aleteando furiosos a través del papel.
Con la mirada le di las gracias,
no sé si me entendió,
pero complacido inclinó la cabeza.

ESCRITURA Y VIAJES

Con tantos viajes me habitué a escribir fuera de casa.
No fue fácil, en los aviones los poemas
se volvían de repente muy elevados,
y demasiado profundos en los barcos,
en el tren, si no volaban por la ventanilla,
se llenaban de versos entrecortados,
y en las curvas de los coches,
muchas eses y retorcimientos de los significados.
Pero también tengo que admitir
que mis rimas se enriquecieron
con las manchas de café de la cafeterías de París,
o la arenilla en las terrazas del Cairo.

INFLUENCIAS

Algunos críticos han detectado en mis poemas ecos de las más importantes bibliotecas y
sí, es curioso, aunque en silencio todos parezcamos hablar la misma lengua es muy diferente el modo en que cada país se calla...

De Rimas y descartes (Inédito)

FALSAS RIMAS

Estaba durmiendo zzzz
en la habitación 2222
cuando el marinero le ofreció $
y ella en sueños musitó SI.
Negociaron un %
sin abrir ni un ojo
ella sugirió: 6
él le dio un billete de ó
-es falso- ella roncó
-cuéntalo son 6-6-6-6
Ella: b-b-b-b
en oveja se convirtió
y esta historia se aca6ó.

LOS OFICIOS

El carpintero sacude el aserrín
La peluquera junta los dedos y recorta un mechón negro
El taxista devuelve el cambio
La telefonista carraspea
El secretario abre la ventana
La periodista tiembla
El actor pide una calculadora
La jueza bromea
El submarinista estornuda
El policía canturrea
El médico pincha un globo
La trapecista tropieza
El profesor pregunta la hora
El sacerdote espera
El arquitecto abre un paraguas
La bibliotecaria husmea
El bombero riega las plantas
El ladrón cierra la puerta.

De La lección (Trabajo en curso)

LA VACUNA

Después de comer, el sueño y
con letras grasientas en la pantalla de la televisión
“inventaron la vacuna”,
gritan las vecinas, “¡la vacuna contra la muerte!”,
en un laboratorio del lejano oriente,
y, cómo, con este estomago lleno
y millones de párpados pendientes,
¿cómo vencer después de las lentejas a la muerte?
me acerco, con las manos
toco la pantalla de la televisión:
cosquilleo que no miente, ¡oh muerte!
nostalgia multitudinaria, despedida estrafalaria,
cantan: “han entrado los ratones
y al bueno nos lo han llevado...”
cómo después de comer, sin previo aviso,
con qué cara, si una única celebración bastara,
pero el festejo será infinito,
un arma bacteriológica que salió mal
o el mono que fue más listo,
cantan: “Manrique, adiós descendiente,
por tu ría pide que te lleve la corriente”,
y todos se salvarán, está en las alcantarillas,
salió mal, sólo queríamos exterminar
a unos cuantos indeseables,
¿y qué haremos ahora con tantos?

APRENDER

Antes del final de la lección disparan los túneles hacia el recreo.
Haremos un árbol pequeñito para todos los escondites,
comeremos del hatillo de las manzanas antiguas ya
estamos con los pies de destrucción detrás de un juego muy loco.
Tras lo acordado hoy aprendimos los puntos mal. puestos
la canción del punto final y vuelta que vuelta a empezar


Publicado el 14/3/2009



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