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Julio Mas Alcaraz
Julio Mas Alcaraz nació en Madrid en 1970. Hijo adoptado, pasó su infancia y juventud en Alicante. Es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales y MBA. Ha vivido, además de en las anteriores ciudades, en Chicago, Nueva York y Londres, donde ha desempeñado cargos de responsabilidad en organizaciones internacionales. Su primer poemario fue Cría del ser humano (2005). Como traductor ha publicado La diferencia entre Pepsi y Coca-Cola. Antología de poesía norteamericana contemporánea (2007), Vive o muere (2008), de Anne Sexton, y El juramento de la pista de frontón, de John Ashbery (2010). Sus poemas han sido traducidos a varios idiomas y aparecen en diversos libros colectivos y antologías. Entre otras actividades relacionadas con la poesía, dirigió la colección Highway 66 y es miembro fundador del grupo de performance EX.PO.RA. En la actualidad estudia un Master of Arts en FIlmmaking en la London Film School y reside en Londres. Tiene dos hijos. Para la presente firma invitada, el poeta nos ha seleccionado unos poemas pertenecientes a su último poemario, El niño que bebió agua de brújula (Calambur, 2011) *** TIEMPO I. POEMA II sé que te llamo te hablo igual que si todavía existieras y nada hubiese pasado y lograra el consuelo la multitud nos suelta las manos y perdido busco acercarme en vez de apartarte decir tu nombre esperar y cerca tú viniendo TIEMPO I. POEMA XII Recojo
mariposas de los pomos y azulejos. y
esnifo el polvo que mis manos TIEMPO I. POEMA XV Hoy
es TIEMPO II. POEMA V Vive sin la memoria de las ideas. Quiere separarse del resguardo que ofrecen las rocas ante las corrientes que dividen la tierra en aridez y saciedad. Ruega, sin acordarse, que sus sueños se añadan a los de ella. TIEMPO II. POEMA XI Cae lentamente la lluvia. Aceitosa. Los televisores palpitan en las casas. (Sacábamos
los brazos Luego cae tan despacio que casi se ha parado en el aire. Los conductores pasan. Me miran en sus luces. Recuerdan cuando un animal se cruza entre sus faros. En
la calle, para jugar, TIEMPO II. POEMA XIII No con el propósito de perderse o de que el mundo creara los caminos. La mudez, el adiós y el sol tras un cristal. Hubiéramos seguido y podríamos ser el silencio. Aunque carezca de sitio lo inconsolable, he imaginado que encima de las nubes no había nada, he imaginado a los dos en un rompeolas viendo cómo descienden los copos de nieve sobre el mar. TIEMPO III. POEMA I la soledad y la sed qué voz es esa parecen tus pasos todo puede ser real o quizá como una espera en un sueño o en un aprendizaje no deberías preguntarte qué ocurrió es lo eterno a veces no veo la huida ni el otro destino ni el otro cielo no es una idea de ti sino de tu habitación y su espacio en uno de tus cajones he descubierto arrancadas las páginas finales de muchos libros TIEMPO V. POEMA XXI Es
posible que algunos de mis antepasados De ellos descendemos los poetas. TIEMPO VIII. POEMA XXII En la mente detenida no existe un lugar del que no forme parte y sea: las cumbres, las piedras, la arena. También soy las orillas. Soy todas esas cosas y todas ellas son yo. La observación, lo observado y quien lo observa. Lo percibido y el percibir. Sentir el olor del mar y ser el propio olor; escuchar el sonido de las hojas y ser el sonido. No hay tiempo detrás o delante en el que no me halle de alguna forma. En cada espacio he podido nacer y morir. Soy un pequeñísimo trozo del universo sin el que no podría existir el todo. Una pequeña condensación de energía. Sentir esa energía. Conocerla sin necesidad de pensar, y habitarla. Ser en ella. Ser quienes no soy, y los que fueron y serán; lo que me rodea y a la vez su nada. Contemplar sin objeto. No hay distancia entre el yo y lo otro. Todas las vidas transcurren en mí. En un lugar relación. El espejo ya no invierte mi imagen. ![]() Publicado el 5/1/2012 |