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David Leo García
David Leo García, Málaga, 1988. Urbi et orbi (2006, Premio Hiperión), dos cuadernos (2006 y 2007) y un libro de poemas en preparación, cuyo título provisional es Diálogo. Filología Hispánica. Fundación Antonio Gala 2007/2008. Consejo de redacción de “Robador de Europa”. Codirección de “Puerta del mar”, colección de poesía de la Diputación de Málaga. Algún congreso, algún festival, alguna antología. Vale. La poesía es el género más difícil, porque es el único que se ve obligado a asumir que el hombre está desnudo ante el vacío. La carga referencial de la novela o del ensayo se disipa; por eso, en principio, en un poema cabe de todo. Cabe un todo. Luego ese todo se estructura como una suma y resta de tensiones, que no representan necesariamente un orden, pero que tienen que ofrecer, qué menos, una imagen clara, vívida, del caos. Llegué a la poesía a los catorce años, y encontré en ella una salvación del dolor por medio de la plenitud creadora. Desde entonces creo que he conseguido dos libros, Urbi et orbi, que tuvo la suerte de ganar el Premio Hiperión en 2006, y otro que permanece inédito, sin título definitivo. El yo contra la sociedad. El yo contra un tú que es su interlocutor y su organismo y su razón de ser. Sexo y lenguaje. Un proyecto ambicioso (quizá demasiado para mi capacidad): no he querido contar un amor, sino todos a la vez. Un cancionero escrito por todos los sujetos, dedicado a todos los objetos de deseo. Como algunas películas de Truffaut (la simultaneidad de L'amour en fuite, la dispersión de L'homme qui aimait les femmes). No he querido resumir la historia de la creación, sino ver la cultura occidental a través de dos mentes que dudan y se encogen y lo rechazan todo. Como en el documental Sans soleil de Chris Marker, todo sucede a la vez, hay unos niños paseando por Islandia que simbolizan la felicidad y hay un templo en Tokio dedicado a los gatos. Pues eso, lo que veis, la vida es ilimitada, el lenguaje es ilimitado y sin embargo escribir es frontera. Mi única aspiración en ese sentido sería la de escribir un límite que no desmerezca mucho de todo lo ilimitado. D. L. G. POEMAS ALLÍ, AHÍ, AQUÍ
Es importante
porque ha sucedido,
rebobiné
un atardecer tuvo la mente dimensión de acuario.
Interrumpiendo
el tráiler
odio
y amo, avatares,
¿permanecí?
Un día
gigantescamente nuevo. *** SÍ, ¿NO? Somos seres sagrados, y ridículos,
signos de
admiración saltar o desatarse o confiar.
No el peso de
los dioses, el esfuerzo
o la cabeza de
entender el cuerpo
Y solo nos
explica la caricia
nada nada,
inventar un
idioma para titubear, *** La edad del mundo cabe en esta nota. Son unos pocos dígitos. También la tuya, un par de cifras. Así miradas, nadie puede creer que signifiquen algo. Entre las dos no hay más distancia que entre una araña y su pequeña cría. *** TODO ESTO
(C. G. C.
1923-2009) Dos sordomudas en el asiento trasero de un taxi, hablando, luego una se peina con los dedos. El escaparate de los libros sagrados, en él se miran niños para saber quién es el más alto. Manuales apolillados sobre el cultivo y tratamiento de plantas exóticas. En el letrero móvil se lee XPOSICION SOBRE LA M. Un temblor en la nuca dura igual que el verde del semáforo. Alguien escribe un mensaje: “5 minutos”. Secándose en la luz, un Sistema Solar pintado a la acuarela. No conozco otra cosa que la vida. Tampoco desconozco otra cosa. Hoy, aquí. Igual que aquí. Por aquí. Hasta aquí. ***
Revisa el
texto. Donde escribiste “cielo” escribe “ciclo”. Donde pone
“siempre” faltan los puntos suspensivos. Debería decir “2009”
donde dice “2109”. Dibuja con parsimonia un circulito sobre el
uno. Publicado el 20/2/2010 |