Firmas invitadas
Sección coordinada por Juan Manuel Macías
maciaschain@gmail.com

Carmen Velasco



Carmen Velasco es Doctora en Filología Hispánica, Teoría de la Literatura y de Género, profesora y escritora. Sus publicaciones en este siglo: novela, EnRedadas (2003); novela corta, Crisálidas (2004); libro de relatos, Más humanas (2005); La fortaleza de Q (Premio Ateneo de Badajoz de Narrativa 2005); relatos, entre otros: “Una visita familiar” (El Extramundi, 2004); “Fe de vida” (Hijos y héroes, 2005); “Quixote Nintendo” (El Quijote. Instrucciones de uso, 2005); “Spiroot” (Mutantes. Narrativa española de última generación, 2007); ensayo, Musas insumisas. Paradigmas y discursos literarios de lo femenino (2010). Sus textos y poemas han sido seleccionados en diversas antologías españolas y latinoamericanas. Colabora en revistas nacionales e internacionales, y en prensa. Prepara una antología de narradoras y acaba de terminar un libro de poemas: marzo. Administra el blog: http://mashumanas.blogspot.com.

***

CUATRO POEMAS INÉDITOS DEL LIBRO MARZO

[11]

un animal despiadado es aquel que taladra agujeros
para fabricar un silenciador,
el silencio no calla muchas cosas
[además no está probada su existencia]

alarma la rápida descompresión de la bala
en el alma del arma, en el cañón,
preparada para evacuar un alma en once segundos:
uno, dos, tres
[once]

un animal implacable es aquel que mezcla ácido nítrico
con ácido sulfúrico,
[hay tal tranquilidad en ese acto…]
le añade glicerina y eso basta,
ya tiene un explosivo dispuesto para funcionar

los libros de historia no contienen este tipo de instrucciones de uso,
el animal, inflexible, las ha aprendido solo,
como aprendió a conseguir el fósforo:
[polvo blanco, muy blanco]
unas partes de urea y una dosis de sal

entre tanto, por campos grises
se arrastran los gusanos sedientos de venganza,
entre tanto, en sótanos perdidos
mandíbulas talladas en piedra
gritan, musitan, oran,
sin advertir apenas el olor nauseabundo de la química húmeda,
adormecidos hace tiempo los sentidos
[en formol la compasión, la piedad, la clemencia]

el animal inclemente cumple pequeñas tareas para las que ha sido preparado,
haciendo tiempo camina por el metro,
la ciudad bulliciosa no tiene para él
ninguna regla fija,
hombres, mujeres, niños,
o jardines orinados por perros,
todo parece igual que una pistola incrustada en la boca
del enemigo,
[todos tenemos el rostro de la muerte gateando por los tejados]

el animal riguroso sube cincuenta pisos hasta la azotea
[hay tal tranquilidad en esa altura…]
pulsa las teclas y calcula cómo estallan los trenes de corto recorrido,
recorrido muy corto,
tan corto a veces como perecedero,
                 casi fugaz,
atajo burdo donde el azar es odio
[el odio a veces se lleva por delante el azar]
mira hacia abajo,
comprueba cómo estallan cristales entre la parafina,
el hierro vivo, candente, vulnerable,
los metales preciosos ahora al frío de la mañana,
                 mientras que yo, entre tanto,
vuelo [ impune] por el aire lleno de gas nervioso,
no entiendo nada,
sencillamente muero

[8]

parece que fue ayer
todos juntos, especies, razas, clases, sexos,
cadena inseparable, promiscua, fusionada

eran los días, gloriosos días, del mar,
mapa infinito de ilimitadas redes que se mezclan [se tejen]
anillos rotantes, indiferentes

éramos lo que éramos,
libres intercambios, afinados microprocesos, transferencias polimorfas,
nada que agarrar, nada que proteger, nada de lo que defenderse…

entonces ocurrió,
todo se trastocó, mutó [se enfrió]
se transformó en hielo

[6]

en este punto de la encrucijada
tu vida pende de un hilo
[lógico]

un ángel aparece sentado en tu cama
junto a la maleta,
-love me tender, dice,
los compases del estribillo, melosos,
se ahogan entre interferencias,
un ángel vestido de Elvis
[de doble de Elvis, en realidad]
echando un vistazo de reojo
[mientras lees Alicia a través del espejo]
susurra tocando el crack guardado en el bolsillo
-no hay motivo para el arrepentimiento

miras sus manos pegajosas,
arañas blancas pegadas a las puertas,
[el correo aún no ha llegado]
nadie a la vista
sólo telarañas de hilo blanco, catódico, acunan tus sentidos,
agudizan tu olfato de animal derrotado,
fascinado por la imagen de un cuerpo
presente,

fue una opción cualquiera,
mejor ésta que otra para ti,
no hay modo de saberlo,
o tal vez sí cuando se lo lleven
[de aquí ]

arcángel firme,
luchas por seguir viva,
no te dejas degollar,
algo confirma tu derecho a la vida

[2]

hace años ya, muchos años,
intentó resolver el enigma de la feminidad
[
cabezas con gorros jeroglíficos,
cabezas con turbante, con peluca,
y mil cabezas más, pobres, humanas
]
por última vez, se dijo,
[sin embargo] atención a todas aquellas que sean mujeres,
esto no les servirá: ustedes son el problema

las mujeres, escribe, han hecho insuficientes aportaciones
o descubrimientos a la civilización
[han inventado poco]
les falta la capacidad y el deseo de cambiar el mundo…

distraído por el rítmico traqueteo de una máquina,
levanta la cabeza para ver a su hija en el telar
[recapacita] vuelve a su tarea, recoge la pluma
y cambia de opinión,
hay técnicas que ellas parecen haber inventado solas…

Anna levanta la vista, prisionera tal vez del pensamiento de su padre,
aparta el velo de su máscara soñadora,
a millas de distancia, perdida entre sus sueños,
deseándolo todo y [exactamente] nada
 

Publicado el 15/7/2010



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