DVD Ediciones.com en la feria del libro de Madrid

Jordi Doce: Perros en la playa


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Jordi Doce, Perros en la playa (Notas, poemas y aforismos, 2004-2010),
con 22 dibujos de Javier Pagola, Madrid, La Oficina de Arte y Ediciones, 2011.

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DVD Ediciones.com: Háblanos brevemente de tu libro.

Jordi Doce: Tengo la sensación de que últimamente mis libros se organizan por acumulación y decantación, como estratos que se van articulando a medida que pasa el tiempo. Y llega un momento en que todo se precipita extrañamente, en que se adivina el contorno y naturaleza finales del conjunto y todo cobra, o parece cobrar, un sentido más o menos coherente. Así ha ocurrido con este libro, Perros en la playa, que empieza donde terminaba Hormigas blancas y que reúne, como su predecesor, una mezcla de notas, fragmentos, aforismos y poemas breves que bosqueja –me parece– el relato de una conciencia a lo largo de casi siete años. Yo lo defino, un poco en broma, como «diario sísmico»: no he querido dar nombres ni detalles, no he buscado la confesión ni la inmediatez de la confidencia o el desahogo, tampoco hay –al menos, eso espero– una concepción chata o trivial de la intimidad como algo que exista fuera del lenguaje y la reflexividad, pero es evidente que se vislumbra un fondo de desasosiego vital, que se ve la entraña del yo, por inasible que sea, y eso no me desagrada. Un poeta amigo me ha comentado que ha visto en este libro «una latencia dolorosa al mismo tiempo que una serenidad de mirada». Ya sé que el autor es el menos indicado para hablar de su trabajo, pero me parece una descripción muy oportuna.

DVD Ediciones.com: ¿Qué percepción tienes de la crisis, de dimensión no sólo española sino occidental, y cómo crees que está afectando al mundo del libro y de la literatura que hemos conocido?

Jordi Doce: La verdad es que el tema da para un ensayo o un libro de corte sociológico. No sé muy bien cómo podría hacerle justicia en el espacio de unas pocas líneas. Resumiendo groseramente, acepto que la crisis está en el eje de los mecanismos del tardocapitalismo para perpetuarse al tiempo que mina y destruye la solidaridad entre trabajadores y las grandes reivindicaciones en materia social que han formado parte del discurso político europeo durante los últimos sesenta años. Un libro como Algo va mal, de Tony Judt, lo expresa de manera meridiana. Y no hablamos de ningún radical peligroso, de ningún disolvente antisistema, sino de un teórico y defensor de la socialdemocracia en su acepción más clásica y hasta «rancia».

Carezco de datos para hablar de la crisis en el sector del libro. Sin embargo, tengo la sensación nada injustificada de que todos, tanto en el mundo de la novela como en el más pequeño de la poesía, nos hemos comportado un poco como nuevos ricos, con su misma grosería y falta de medida: de repente había dinero más o menos fácil, más o menos visible, para gastar en premios, ciclos de lecturas o conferencias o encuentros institucionales, revistas de mucho diseño, viajes por los Institutos Cervantes de medio mundo, invitaciones a centros culturales y embajadas, etcétera. Bueno, en principio no me parece mal que a los poetas se nos retribuya dignamente por aquello que hacemos y que se nos dé la posibilidad de viajar y ver mundo, pero tengo la impresión de que ha habido mucho exceso, mucho fasto grosero, mucha desvergüenza y mal gusto. Quizá en lo que digo asome cierto gusto reprobable por soluciones drásticas y hasta apocalípticas, pero si la crisis ayuda a limpiar el panorama y contribuye a hacernos un poco más austeros, más sensatos, bienvenida sea. Lo que temo es que, como casi siempre, paguen justos por pecadores y que al final la crisis se lleve por delante los proyectos más fecundos y meritorios.

Por otro lado, conozco pocos países europeos donde las editoriales sean más activas, donde se traduzca más y mejor, donde se haga un esfuerzo por distribuir y difundir los libros por todo el territorio nacional. La poesía sigue estando presente en las librerías literarias como no lo está en Francia, por ejemplo, y eso es mérito (justo es decirlo) de los editores y de algunos distribuidores selectos. Sería una pena que la crisis dañara o incluso destruyera este valioso tejido comercial.

DVD Ediciones.com: Recomiéndanos algunos libros de otros autores para esta Feria de Madrid.

Jordi Doce: Entre los autores de lengua española, quiero destacar 28010 (Calambur) de Marta Agudo, Ritual (Amargord) de Ernesto García López, La osamenta (Rialp) de Alberto Chessa, Adulto extranjero (DVD ediciones) de Martín López-Vega, Cuaderno de las islas (Lumen) de Andrés Sánchez Robayna, y un libro del curso pasado que sigue estando muy presente en mis lecturas: Gramos (Trea) de José María Castrillón. Entre los libros de autores extranjeros, me quedo con Tierra inalcanzable (Galaxia Gutenberg), espléndida selección de la poesía del gran Czeslaw Milosz realizada por Xavier Farré; El juramento de la pista de frontón (Calambur), de John Ashbery, en la valiente traducción de Julio Mas Alcaraz; y La hambruna y otros poemas (Pre-Textos), del irlandés Patrick Kavanagh (uno de los maestros reconocidos y reconocibles de Seamus Heaney), en la no menos valiente traducción de Fruela Fernández.

Me permito mencionar, en lugar aparte, a Julien Gracq, uno de mis ídolos: no fue un poeta en sentido estricto, pero cualquiera de sus libros publicados en España merece ser leído y apreciado por los lectores de poesía.

Publicado el 28/5/2011

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