Episodios culturales de la temporada otoño-invierno
por Sergio Gaspar

Cuota de pantalla del cine español en 2008

Llevo tiempo pronosticando la muerte de la literatura española en la primera mitad del siglo XXI.

No morirá sola. A la desaparición de la literatura española, se sumará seguramente la del cine español y, en general, la de cualquier producción cultural made in Spain, porque España lleva camino de convertirse con carácter irreversible en una inmensa librería para vender libros traducidos, preferentemente del inglés; en un gigantesco suplemento cultural para dar noticia de productos culturales extranjeros, preferente fabricados en la lengua inglesa; en un mega-cine –eso sí, menos mega cada vez- para estrenar películas extranjeras, sobre todo made in Hollywood; en un mega-teatro en el que representar textos que llegan desde el mundo que vive y escribe en inglés.

El porvenir de España en este siglo XXI es transformarse en una im-potencia cultural.

D. Prieto, L. Alemany y L. Martínez publicaron en el diario El Mundo del pasado 13 de marzo de 2009 un reportaje titulado “Otro año perdido para el cine español”.

Oigámosles:

a) Los tres reporteros empiezan con una cita del conocido director de cine español Woody Allen: “La vida se divide en dos: lo horrible y lo desdichado.” Es muy sintomático, demasiado sintomático, que nuestros reporteros elijan una cita de Wody Allen –no de Almodóvar, ni de Amenábar, ni de Trueba- como pórtico de una información y reflexión centradas básicamente en la situación del cine español en España. La elección habla por sí sola.

b) El cine en general, extranjero y español, sigue hundiéndose en España. En 2008, se han perdido nueve millones de espectadores; se han recaudado 24 millones de euros menos; se han cerrado 150 pantallas.

c) Fernando Lara, director del Instituto Español de Cinematografía, aporta la nota reconfortante y optimista: “Está claro que nos enfrentamos a una nueva forma de ocio. Se ven más películas que antes, pero de otra manera.” Si el Sr. Lara se refiere a que esa otra manera de ver cine pasa por la piratería –referido al robo- o la gratisería –referido a lo gratis-, no veo ninguna razón para el optimismo. Una cultura fundamentada en la falta de respeto a la propiedad intelectual o en la aceptación de pagar unas cervezas o unas zapatillas deportivas, pero de ningún modo un libro o una película, se rebajará al rango de a-cultura.

d) Vayamos concretamente al cine español. En 2008, ha perdido 1,5 millones de espectadores de los 15,8 que tenía el año pasado, es decir, casi uno de los diez espectadores de cine español que pasaban por taquilla ha decidido no pasar y, en consecuencia, dejar de pagar.

e) Según el diputado José María Lassalle, en una reciente intervención en la Comisión de Cultura, “las producciones españolas han pasado de 21,7 millones de espectadores en 2004 a 14,3 millones en 2008”, es decir, el cine español ha perdido en cuatro años el 34,1 % de espectadores.

f) Reflexiona Álex de la Iglesia: “¿Por qué se habla tanto del cine español y ni una palabra sobre por qué se lee más a Sthepen King que a Eduardo Mendoza?”. Esta reflexión de Álex de la Iglesia es tan divertida que se merece continuar en negrita. En efecto, ¿por qué NADIE se pregunta en nuestra literatura y en nuestra poderosa industria del libro por qué LOS LIBROS MÁS VENDIDOS SON LIBROS TRADUCIDOS?, ¿por qué, salvo yo, que me parezco bastante a nadie, NADIE aborda la cuestión del desinterés del mercado español por los autores españoles? Y, cuando digo nadie digo NADIE: ni periodistas culturales, ni editores grandes, medianos o pequeños, ni libreros, ni lectores, ni tampoco los autores españoles, que en general prefieren leer y comentar libros traducidos antes que literatura española.

¿No se lo creen ustedes? Lean o relean, a modo de ejemplo, mi pasado episodio cultural “El monte Fuji o las listas de libros más vendidos”.

Si la cuota de pantalla del cine español en 2008 ha sido del 13,3 % frente al 71,5 % de EEUU y el 8,1 % del Reino Unido –atención, el cine hecho en inglés suma el 79,6 %-, ¿no resultaría divertido descubrir cuál ha sido la cuota de compra de libros de autores españoles de literatura, frente a la cuota de compra de traducciones literarias, preferentemente del inglés? A lo mejor la literatura española está tan moribunda como el cine español.

g) Sigamos con el cine y volvamos a Fernando Lara, que ahora parece ponerse pesimista al declarar –él o quizá Ángeles González-Sinde, pues la redacción del reportaje no lo deja claro-: “No se entiende el rechazo de los españoles hacia su cine. Es un fenómeno único en Europa.”

Yo lo entiendo perfectamente.

Se lo explicaré repasando algunos contenidos del diario El Mundo de 13 de marzo de 2009, precisamente el mismo donde se publica el reportaje que denuncia la lamentable situación del cine español.

Página 26, sección “Obituarios”. Han muerto Ana María Navales, escritora nacida en Zaragoza, y Willie King, músico nacido en Old Memphis, Alabama, EEUU, el alma del auténtico “blues”. ¿Se imaginan ustedes cuál de los dos muertos aparece fotografiado y a tres columnas? Han acertado. Ana María Navales, descrita además como escritora especialista en Wirginia Woolf, se queda sin foto y con una solitaria columna.

Página 55, sección “Cultura”. Después de informar de que el cine español no levanta cabeza, la primera noticia de cultura se refiere, con foto incluida y entrevista, a Reese Witherspoon, la actriz mejor pagada de Hollywood. Resulta que esta actriz pondrá voz a la protagonista de la película de dibujos animados Monstruos contra alienígenas, que se estrenará en España el 3 de abril. Como advierte el periodista: “Nadie se enterará de su trabajo en España. Sólo se exhibirán versiones dobladas.” Da lo mismo. Aunque nadie se entere en España, ya nos vamos enterando de que Monstruos contra alienígenas llegará a las pantallas el 3 de abril y de que Reese Witherspoon es la actriz mejor pagada de Hollywood, noticia cultural del máximo interés.

Página 56, seguimos en la sección “Cultura”. El caduco y barcelonés Centre d’Art Santa Mònica (CASM) renace convertido en Arts Santa Mònica (ASM). La exposición estrella que celebrará esta mutación destinada a huir de la “museografía rancia” la organiza la directora Isabel Coixet: se llamará From I to J y será un homenaje al escritor catalán John Berger. Actrices como Sarah Polley, Isabelle Huppert, Juliette Binoche o Penélope Cruz, ganadora de un óscar por su actuación en una película dirigida por Woody Allen, leerán las cartas del libro From A to X.

Página 58, “Galería de imprescindibles”. El imprescindible de hoy es el escritor estadounidense Nathaniel Hawthorne, del siglo XIX. Lo escribe y afirma el escritor español Manuel Hidalgo, del siglo XXI.

Página 60, “Mujer en el mundo”. Nos enteramos de que los brazos al aire marcan tendencia porque Michelle Obama –foto enorme de Michelle con los brazos al aire- pone de moda los bíceps y tríceps bien torneados. Lo explica con precisión el Dr. Miguel Chamosa: “La señora Obama no presenta ni pizca de grasa superficial en sus extremidades. Tiene perfectamente definidos los grupos musculares del brazo: deltoides, bíceps y tríceps, con un surco deltoideo-bicipital.”

Página 2 del suplemento “La luna de Metrópoli”, la revista de ocio para el fin de semana de El Mundo. El tráiler que nos proponen es Amigos a la fuerza, una apuesta de Disney-Píxar para este verano por la que también apuesta encantado un suplemento de ocio cultural español.

Página 7 del mismo suplemento. La “Gente de cine” en cuyas intimidades nos invitan a entrar a los lectores españoles es: David Strathairn, el intérprete de My Blueberry Nights; Carla Gugino, la acriz de Watchmen; Dustin Hoffman, el intérprete de Rain Man; Scarlett Johanson, que será gladiadora en Amazon; Malin Akerman, que interpreta a Espectro de Seda II en Watchmen; Christina Ricci y Barack Obama. Obama sale a relucir no porque vaya a interpretar el papel de presidente de EEUU en un futuro filme, sino porque le acaba de regalar Gordon Brown un pack –sic- de 25 DVDs, de los que le recomendaba especialmente estos cuatro “clasicazos” –sic- del cine internacional: Toro salvaje, El graduado, Casablanca y Psicosis.

Páginas 8 y 9 del mismo suplemento dedicado a guiar el ocio de los españoles. En “Criticas de cine”, se reseñan las siguientes películas: Gran Torino (nacionalidad EEUU), Cerezos en flor (nacionalidad Alemania-Francia), Watchmen (nacionalidad EEUU), Más allá de los sueños (nacionalidad EEUU) y The Code (nacionalidad EEUU). En el “Análisis de estrellas”, el analizado es Clint Eastwood.

Páginas 10 y 11 del mismo suplemento. En la sección “Musica”, luce como estrella indiscutible el grupo Pet Shop Boys, cuyo disco Yes sale a la venta el lunes 23 de marzo, grupo de antiguos veteranos con diez discos a la espalda que declaran: “Si The Rolling Stones seguirán en activo probablemente a los 80 años, ¿por qué no nosotros…?” En efecto, mientras existan España, Europa y el resto del mundo para vender y actuar, ¿por qué no vosotros…? La segunda estrella de la sección “Música” son los Judas Priest, grupo inglés de viejos heavys que celebra su 40 aniversario de existencia de gira por España: velódromo de San Sebastián, plaza de toros de Zaragoza, La Cubierta en Leganés y el pabellón olímpico en Badalona. Declaran a su querido público español: “Un concierto de Judas es una excusa para gritar y soltar adrenalina”, “En estos momentos de crisis económica, estamos más agradecidos que nunca a la gente que sigue viniendo a vernos”, “Debo decir que los fans españoles estáis como putas cabras: vuestra pasión es un placer”.

¿Seguimos?

El periodismo español de la cultura y del ocio cultural es, estratégica e irreflexivamente, un instrumento de publicidad del mercado cultural español, y el mercado español se define y se articula mediante el consumo de productos culturales extranjeros, preferiblemente hechos en inglés. A esto, algunos lo llaman cosmopolitismo. Otros, pocos, empiezan a llamarlo catetismo.

Publicado el 24/3/2009

España: ¿modelo de cosmopolitismo o paradigma de papanatismo?

Me encantan los cruasanes, el sadomasoquismo y los diccionarios.

Como hoy ya he ingerido mi diario y delicioso cruasán de mantequilla, ya me he masturbado visitando mi consuetudinaria página pornográfica –en la de hoy, el Amo Satán nos presentaba a su sumisa predilecta, amordazada, atada y desnuda, con ambos pechos adornados por una circunferencia de agujas-, sólo me queda para completar mi jornada sentimental visitar un diccionario.

Lo visito.

Cosmopolita. Dícese de la persona que considera a todo el mundo como patria suya.

Papanatas. Hombre simple y crédulo o demasiado cándido y fácil de engañar.

¿Es España un país de personas cultas, refinadas y cosmopolitas o, más bien, de seres palurdos, paletos y papanatas?

Los hechos demuestran, inequívocamente, que los españoles llevamos camino de ser los ciudadanos más cosmopolitas del mundo, que posiblemente lo seamos ya. Me limitaré a mencionar dos hechos, que constituyen aplastantes argumentos.

Hecho uno: Según el Ministerio de Cultura capitaneado por el poeta César Antonio Molina, en el año 2007, se exhibieron en España 1.776 películas: 386 españolas y 1.390 extranjeras. Se recaudaron 643,7 millones de euros, de los que 86,7 millones pertenecían a cine español, 435,2 a cine de los Estados Unidos y 81,1 a películas del Reino Unido. Así pues, el cine pensado en inglés supuso el 80,21 % de la facturación española. La recaudación de toda Iberoamérica, nuestros países hermanos de lengua, historia y cultura, fue 1,4 millones de euros, es decir, el 0,22 % del total. El minúsculo continente de Asia recaudó en su conjunto 6,4 millones y supuso el 1,0 % de lo recaudado. Asistieron a las salas de España 116,9 millones de espectadores: 79,0 millones disfrutaron con películas de los Estados Unidos, 14,7 millones con filmes de la Gran Bretaña y 15,8 millones se lo pasaron bomba con el cine español. Así pues, el cine pensado en inglés cautivó al 80,15 % de los espectadores y España consiguió por los pelos superar a la Gran Bretaña en las salas de proyección españolas. Los espectadores que asistieron al cine hermano-querido-iberoamericano fueron 0,3 millones, frente a los 79,0 millones del cine fabricado en los Estados Unidos, gobernado por aquellas fechas por el odioso e inculto George Bush.

Hecho dos: Según algunos observadores culturales, el 50 % de los libros traducidos en el mundo se traducen del inglés. Según el diario Le Monde, sólo el 3 % de las obras literarias que se publican en Estados Unidos son traducciones. Según la Federación de Gremios de Editores de España, el 24,70 % de los libros publicados en España en 2007 fueron traducciones. Muy probablemente, si nos ciñésemos a libros de literatura que no lleven ayudas públicas o no sean de autoedición, el porcentaje de las traducciones aumentaría.

Estos hechos hablan con rotundidad: los españoles permanecemos abiertos al mundo, de mente, de esfínter y de piernas –sobre todo si ese mundo nos penetra en inglés-. Los españoles somos ciudadanos tolerantes y multiculturales, ignorantes de idiomas y verdaderos políglotas, cosmopolitas convencidos e informados, capaces de recordar con admirable soltura lo mismo el nombre del actual presidente de los Estados Unidos –Barack Hussein Obama-, que el del presidente de la República Popular China -¿…?-, ese pequeño país de 1.300 millones de chinos, o de quien preside la República de la India -¿…?-, poblada por unos 1.100 millones de almas con cuerpo. Los españoles, incluso, estamos capacitados para citar ágilmente el nombre y los apellidos del presidente de la República PorPublicado el 1/2/2009 tuguesa –¿verdad que todos sabemos cómo se llama?-, esa sociedad con la que compartimos culturalmente la frontera y poco más.

Está clarísimo: los españoles somos cultos y cosmopolitas.

Pese a tanta claridad, aún queda gente malvada, aún resiste, que se obstina en negar esta evidencia y se atreve a insinuar que nuestro cosmopolitismo es una variante del papanatismo.

Léanlo. Lean con atención e indignación a estos malvados.

Pregunta al Malvado Uno, conocido también por José María Martínez Cachero, catedrático de Literatura en la Universidad de Oviedo, jurado durante años del Premio Príncipe de Asturias: Pero usted no es de los que se callan. Dice que el Príncipe de Asturias de las Letras, del que ha sido jurado muchos años, peca de paleto por dárselo a extranjeros.

Respuesta del Malvado Uno: Tengo más referencias ovetenses que usted y me doy cuenta de que ese paletismo existe. Este año, en vez de para Margaret Atwood, debería haber sido para Juan Goytisolo, tan maltratado en España. Sería muy bueno recuperar el españolismo del premio. Habría que advertir a los escritores españoles e hispanoamericanos que si escriben en su idioma no se presenten porque no se lo van a dar.

Pregunta al Malvado Dos, alias Cristóbal Halffter, músico español: ¿Hay sitio en el Real –se refiere al madrileño Teatro Real, que en 2008 presupuestó 54,20 millones de euros en gastos, de los que el 48,60 % fue dinero de los contribuyentes españoles- para la obra de autores españoles vivos?

Respuesta del Malvado Dos, alias Cristóbal Halffter: Tengo esperanza en que el autor español empiece a ser tratado de otra manera. Si miramos hacia atrás y vemos que de Albéniz no se estrenó ninguna ópera en el Real o que La vida breve, que es quizá la ópera más importante de Falla, tampoco se hizo en el Real, es que algo pasa. Y convendría recordarlo para que no volviese a ocurrir. En los últimos 11 años se han estrenado cinco óperas españolas. Es un buen principio, pero no suficiente. En España se hace cultura de categoría.

Nueva pregunta al Malvado Dos: ¿Y ve posible esta presencia española en el Teatro Real ahora con la apuesta por la internacionalización de Mortier?

Nueva respuesta del Malvado Dos: Lo bueno sería que a los autores españoles nos considerasen como autores internacionales y no hacer un gueto de nosotros. Conozco a Mortier, él conoce la cultura española y confío en que se dará cuenta de la situación.

Malvados, no podréis impedir con vuestras paletas respuestas el imparable progreso de España como modelo de cosmopolitismo.

CODA: El premio Príncipe de Asturias de las Letras lo recibió por primera vez, el poeta José Hierro en 1981. Hasta 2001, durante veinte años oscuros, fueron galardonados discutibles autores españoles e hispanoamericanos como Juan Rulfo, Carmen Martín Gaite, Augusto Monterroso, Mario Vargas Llosa o Camilo José Cela, entre otros, con la sola excepción exótica de Günter Grass en 1999. Naturalmente, esta situación resultaba intolerable para garantizar el adecuado progreso de España como modelo universal de cosmopolitismo, así que en el año 2001 fue galardonada la indiscutible escritora Doris Lessing y ningún autor en lengua española lo ha vuelto a recibir desde entonces. Por cierto, desde entonces y casualmente, cinco de los premiados han sido escritores de lengua inglesa. Paul Auster –premio Príncipe de Asturias de las Letras 2006- no podía faltar en esa lista. Indiscutiblemente. 

Publicado el 1/2/2009

Babelia y los mejores libros del año 2008: un misterio electrónico

Llevo tiempo pronosticando la muerte de la literatura española en la primera mitad del siglo XXI.

No hay razones para preocuparse, sin embargo. Cuentan que Bill Gates anunció en 1981 que nadie necesitaría ordenadores personales con más de 640 Kb de memoria. El ordenador con el que reproduzco su pronóstico tiene una memoria de 512 Mb. El mismo Gates vaticinó en 2004 que en 2006 habríamos resuelto el problema del spam. Hoy he recibido 203 correos basura y quedan dos horas para terminar el día. En mayo de 2008, Goldman Sachs, el FIM, varios premios Nobel de economía, el Santander, La Caixa, Hugo Chávez y un sabio etcétera de expertos predijeron un inminente barril de petróleo a 200 dólares. En diciembre de 2008, el barril de petróleo cuesta unos 40 dólares.

Predecir es decir lo que no sucederá. Prever es ver con los ojos cerrados lo que no sucederá cuando abramos los ojos. Con divertida frecuencia, el acto de pronosticar contiene dos momentos íntimamente relacionados: a) explicar qué ocurrirá; b) explicar por qué no ha ocurrido. Sin embargo, el ser humano no se cansará nunca de pronosticar, como no se cansará jamás de equivocarse, como no se cansará nunca de justificar sus equivocaciones.

Yo llevo años pronosticando la muerte de la literatura española en esta primera mitad del siglo XXI, y ni me arrepiento ni me canso.

El sábado 27 de diciembre de 2008, en el bar Ya-Ya, me desayuné dos cafés con leche, un cruasán y el suplemento de Babelia que contenía los grandes libros del año, según opinión y votación de los 57 críticos, colaboradores y periodistas del suplemento que participaron en la encuesta para elegir el mejor libro de 2008.

El mejor libro de 2008, en Babelia y en España, es una traducción del inglés: Chesil Beach, de Ian McEwan, una de sus obras más flojas, publicada por Anagrama. Pero no nos preocupemos: el mejor libro de 2007, en Babelia y en España, fue una traducción del ruso: Vida y destino, de Vasili Grosman, una buena novela publicada por Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores.

Entre los diez grandes títulos de 2008 elegidos por Babelia, seis son traducciones. Entre los cuarenta libros de 2008 para recordar, veintiuno son traducciones (una del catalán, excepcionalmente). De estos cuarenta libros para recordar –que olvidaremos pronto, probablemente, según la implacable Ley de la Actualidad y el Periodismo-, quince están firmados por autores españoles que aún escriben en español. De esos quince libros, sólo tres han sido escritos por autores españoles menores de cincuenta y ocho años, a saber: Lili Marlen. Canción de amor y muerte (Rosa Sala Rose, 1969, ensayo), Derrrumbe (Ricardo Menéndez Salmón, 1971, novela) y El país del miedo (Isaac Rosa, 1974, novela). No está mal para asegurar la renovación generacional de la literatura española, condición imprescindible de su superviviencia.

NOTA a: Como ustedes comprobarán más adelante, si continúan leyendo, resulta misteriosa esta inclusión de Rosa Sala Rose entre los cuarenta libros de 2008 para recordar.

Llego a casa, bien desayunado, y visito ELPAÍS.com, donde podré encontrar en PDF la lista de los 57 votantes de Babelia con todos los títulos votados.

Encuentro:

1. Me han desaparecido 8 votantes. Si no me he equivocado, o si el documento en PDF no se ha corrompido al descargarlo, sólo me aparecen las listas de 49 votantes, en lugar de los 57 prometidos.

NOTA b: Al cabo de unos días, para asegurarme de que mi PDF no estuviese corrompido, me descargaré un nuevo PDF. Comprobaré entonces que no aparece ninguna mención a los 57 votantes, sino esta frase: “Críticos y colaboradores de Babelia han seleccionado y puntado diez obras publicadas a lo largo del último año”, pero que arroja aproximadamente los mismos resultados que el PDF anterior, que por cierto seguiré encontrando por el buscador de Babelia.

2. De estos aproximadamente 490 votos, unos 265 corresponden a traducciones, unos 185 a obras de autores españoles y unos 40 a títulos de autores hispanoamericanos. Si ustedes continúan leyendo este episodio cultural, observarán que las cosas del mundo suceden y son aproximadamente.

3. Según el PDF de los 49 votantes presentes y los 8 votantes desaparecidos, Chesil Beach, el libro más votado de 2008, ha obtenido 46 puntos y ha sido mencionado por cinco personas. Curiosamente, God & Gun. Apuntes de polemología de Rafael Sánchez Ferlosio, segundo libro más votado de 2008, ha conseguido 56 puntos y ha sido mencionado por 9 personas. Así pues, el segundo libro más votado de 2008 tiene más votos que el primer libro más votado de 2008.

Regreso al Babelia en papel, intentando aclararme, y leo estas palabras de Winston Manrique Sabogal: “Chesil Beach, del británico Ian McEwan, fue el ganador claro con 90 puntos tras ser mencionado por 11 personas. Aunque el ganador no siempre es el más nombrado. Ese honor le correspondió a God & Gun. Apuntes de polemología, de Rafael Sánchez Ferlosio, que estuvo en 12 listas y con 74 puntos quedó segundo.” Así pues, 6 de los 8 votantes desaparecidos nombraron Chesil Beach y le concedieron 44 puntos. En consecuencia, los 8 votantes desaparecidos resultan ser los votantes decisivos.

Y parece serlo, en efecto, porque busco de nuevo en mi PDF incompleto y encuentro:

4. El tercer libro de la lista ganadora (Sale el espectro, de Philip Roth) tiene 6 nominaciones y 40 puntos. El cuarto, en cambio (Todos los cuentos, de Cristina Fernández Cubas), tiene 8 nominaciones y 53 puntos, es decir, más que el tercero y también más que el primero. Es decir, sorprendentemente, el cuarto es el segundo.

NOTA c: ¿Recuerdan lo que escribí más arriba, aquello de que predecir es decir lo que no sucederá? Yo llevo años pronosticando la muerte de la literatura española durante la primera mitad del siglo XXI, y confiaba en usar la lista de Babelia como argumento poderoso de mi tesis. Pues bien, mi PDF incompleto me ha jugado una mala pasada: según él, el mejor libro de 2008 es de Rafael Sánchez Ferlosio, y el segundo de Cristina Ferández Cubas, dos autores españoles, mientras que Ian McEwan y Philip Roth ocupan la tercera y cuarta posición. Mala suerte. Sin embargo, como pronosticar consiste en justificar por qué no se han cumplido nuestros pronósticos, yo no me resigno fácilmente a abandonar mis vacitinicios. Entro de nuevo en mi incompleto PDF y encuentro detalles como los siguientes:

5. Veamos qué han votado algunos destacados, y realmente detacables, escritores españoles. Jesús Ferrero: 10 traducciones y ningún autor español. José Luis de Juan: 10 traducciones y ningún autor español. José María Guelbenzu: 8 traducciones y dos autores españoles, ambos en las últimas posiciones, uno poeta y el otro editor. Vicente Verdú: 8 traducciones y dos autores españoles, uno él mismo, colocado en la quinta posición –supongo que se trata de un error de mi PDF incompleto, aunque No Ficción sea una original y atractiva propuesta literaria que se merecería tener más votos que el único que obtiene de su autor-, y el otro Eloy Fernández Porta, en la décima posición. Así pues, no parece que algunos destacables escritores españoles se entusiasmen ni valoren excesivamente la literatura española publicada en 2008. Reconozco que hago trampas. Reconozco que las votaciones de otros destacados escritores que ustedes podrán encontrar en el incompleto y famoso PDF desvirtuarían parcialmente mi argumento, pero les ruego que sean comprensivos conmigo. Yo no soy sino una pobre criatura humana intentando defender sus pronósticos. Como George Bush pronosticando la existencia de peligrosas armas químicas en Irak. Como José María Aznar pronosticando lo mismo. Como José Luis Rodríguez Zapatero anunciando el final dialogado con ETA horas antes de los muertos en la Terminal 4. Como Pedro Solbes augurando, en mayo de 2008, que difícilmente la economía española sufrirá un crecimiento negativo dos trimestres seguidos y caerá en recesión.

En fin, va siendo hora de despedirse. No me resigno, sin embargo, a dejar de entrar por última vez en mi misterioso PDF de los 49 votantes presentes y los 8 votantes desaparecidos y señalar algunos detalles, en rápidas pinceladas impresionistas:

-El quinto libro de la lista debería ser el cuarto por resultados.

-Varios libros de la lista –entre ellos, los poemarios de Ullán, Plath, García Valdés o Gimferrer- superan en nominaciones y en puntos a los best-sellers de Stieg Larsson, que ocupan sin embargo la octava posición.

-Quieto, de Marius Serra, aparece en la posición 34 de los cuarenta libros para recordar, con 7 puntos y una sola nominación. Lo que sé de los vampiros, de Francisco Casavella, no aparece por ninguna parte con 10 puntos y una nominación. España, de Manuel Vilas, con 7 puntos y una nominación, los mismos que Quieto, tampoco existe entre los cuarenta libros que deberemos recordar de 2008. No va a ser fácil así aclararse y acordarse de lo que deberemos recordar.

-Lili Marleen. Canción de amor y muerte, de Rosa Sala Rose, ocupa una digna posición 32 entre los libros recordables, con 8 puntos y una sola nominación. Nada que objetar, salvo que, entre otros ejemplos, El país del miedo de Isaac Rosa ocupa la posición 40 con 17 puntos y 3 personas que lo han nombrado.

-Eume, libro de César Antonio Molina, poeta y ministro de Cultura, tiene una solitaria nominación y dos puntos solamente.

-El libro de Gimferrer muestra con orgullo sus 6 nominaciones y 37 puntos, frente al de Luis García Montero, con 2 nominaciones y 10 puntos.

En fin, va siendo hora de despedirse. De despedirse de muchas cosas. De despedirse tal vez de la literatura española a lo largo de la primera mitad del siglo XXI. De decir definitivamente adiós a nuestra pretensión de comprender exactamente la realidad, incluida la lista de los grandes libros del año 2008 publicada por Babelia el 27 de diciembre del pasado año.

Como escribí más arriba, las cosas del mundo suceden y son para nosotros aproximadamente. Conformémonos con esta aproximación al mundo y a la verdad, siempre lejanos de nosotros.

Publicado el 8/1/2009

Más libroscaracoles subiendo montes Fuji

(Para Francisco Casavella)

Dios creó creo al hombre y lo expulsó del paraíso. El hombre, criatura nostálgica, fabricó los bares, artefacto bastante parecido al paraíso.

Es la mañana del jueves 18 de diciembre. Entro en el Ya-Ya, sombra del paraíso. Me siento en mi mesa de costumbre, a la espera de mis dos cafés con leche y mi cruasán de costumbre. Abro El Mundo, hojeo El Cultural, tropiezo con las listas de libros más vendidos.

En la mesa contigua a la mía, Francisco Casavella tiene veintiséis años y está escribiendo El Triunfo, acompañado de una copa de cerveza y un paquete de cigarrillos vacíos.

De los diez libros más vendidos de Ficción, nueve son traducciones: cinco del inglés, tres del sueco y uno del portugués. El Premio Planeta de Fernando Savater, único libro escrito en español, luce una digna -¿o será indigna?- octava posición.

De los diez libros más vendidos de PoesíaEl Cultural, lo mismo que ABCD, disponen de montes Fuji para la práctica del alpinismo de los caracoles poéticos-, los seis primeros de la lista son traducciones: cinco del inglés y una del alemán. Coma, de José Daniel García, ocupa una dignísima octava posición.

Cierro los ojos y leo estos versos de un buen libro de poemas que tuve la suerte de publicar en marzo de 2006:

Fueron las mariposas de metal
sobre el cabello limpio del jardín?

Fueron las hojas secas de los olmos
sobre el hierro forjado de la valla?

Fue la escarcha otoñal sobre el alféizar?

Cecilia se arrojó sin responder.
Tenía trece años.

Cada noche el fantasma de Cecilia

(El sueño del monóxido, José Daniel García, DVD Ediciones 2006)

De seis citas que aparecen en El sueño del monóxido, cinco pertenecen a la lengua inglesa y reproducen un inglés contemporáneo: Leonard Cohen, Shelley, Ted Hughes, Nirvana y Jim Morrison, en adecuado cóctel posmoderno. La sola cita española pertenece a Cárcel de Amor, de Diego de San Pedro, novela escrita en el lejano siglo XV, y reproduce el castellano de la época de los Reyes Católicos. Por cierto, Cárcel de Amor llegaría a las 25 ediciones en lengua castellana y a cerca de 20 en lenguas extranjeras durante los siglos XV y XVI.

Volveré a escribirlo:

El español actual es una lengua para traducir y vender libros escritos en otras lenguas, muy preferentemente en inglés.

La industria editorial española es estratégicamente una industria de traducciones.

Suecia tiene nueve millones de suecos y, por lo visto, puede vender en España libros de literatura que se escriben en sueco. España contiene, revueltos, cuarenta y pico millones de españoles –a los que se suman cuatrocientos millones de hispanohablantes inundando el mundo, o incluso cuatrocientos cincuenta, o incluso quinientos, o blablabá-, pero España no consigue vender en España libros literarios escritos en español.

España es una gigantesca librería que vende libros traducidos, muy preferentemente del inglés.

-¿Me das un cigarro?

Francisco me pide un cigarrillo y tiene veintiséis años.

Aún no nos hemos conocido. Aún no les ha entregado el manuscrito de El Triunfo a Antoni Munné, que dirigía Versal a finales de los 80, ni a Joan Riambau, que lo acompañaba en aquella aventura editorial. Aún Toni y Joan no me han pasado el manuscrito de El Triunfo para que les dé mi opinión como asesor literario de Versal que parece que soy, una opinión del todo innecesaria, porque ya han decidido con acierto publicar la novela. Aún no he leído en un par de noches El Triunfo ni le he dicho aún a Antoni Munné que es literatura en estado puro. Aún la crítica no ha recibido su libro como un acontecimiento literario. Aún no hemos empezado a bebernos algunas noches -Casavella, Riambau, Gaspar-, los bares de Barcelona. Aún no le he aconsejado a Casavella que no publique Quédate. Aún no hemos vivido, quizá, demasiado alcohol. Aún no ha pasado nada.

Desde el televisor del Ya-Ya, alguien da la noticia de la muerte del escritor Francisco Casavella. El ganador del último Premio Nadal falleció ayer de un infarto a los cuarenta y cinco años.

Aún no ha pasado nada.

Francisco Casavella tiene veintiséis años y está escribiendo El Triunfo.

Publicado el 23/12/2008

El monte Fuji o las listas de libros más vendidos

El caracol,
lento, muy lento, sube
el monte Fuji.

Me cae simpático este caracol. Me recuerda mi pasado verano, mis lecturas del pasado verano, que ahora se resguardan de los fríos y humedades del otoño en El camión de la basura azul, y me recuerda también a ese abigarrado ejército de libroscaracoles intentando penosamente ascender por las listas de libros más vendidos, el verdadero monte Fuji de la edición en Occidente.

Es miércoles 10 de diciembre. Son las 7:30 a.m. Entro en el bar Ya-ya, en el cruce de las calles Villarroel y París, dispuesto a desayunar como de costumbre mis dos cafés con leche y mi cruasán. Traigo dos diarios, recién comprados, con la tinta caliente todavía, La Vanguardia y El Periódico de Catalunya.

Llueve en la ciudad
como llueve en mi corazón.

Dejo el paraguas chorreante. Me siento. Abro el número 338 de Cultura/s, el suplemento cultural de los miércoles de La Vanguardia, y busco directamente las listas de libros más vendidos. Aquí están: en la penúltima página.

Ficción castellano

1. La chica que soñaba con una cerilla… ..........N/-

Stieg Larsson, Destino. Segunda
entrega del ciclo policiaco sueco, donde
la protagonista llega a saber quién es

2. Los hombres que no amaban…....................1/24

Stieg Larsson, Destino. Crónica de
Los conflictos familiares y la corrupción
Política en la Suecia de nuestros días

3. El niño con el pijama de rayas ....................2/71

John Boyne, Salamandra.
La amistad entre un niño judío
y un ario en Auschwitz

4. El chino ........................................................4/3

Henning Mankell, Tusquets. Novela
policiaca basada en la investigación
de un asesinato múltiple en Suecia

5. El viaje del elefante .....................................N/-

José Saramago, Alfaguara. Viaje
épico de un elefante asiático que en el
siglo XVI tuvo que recorrer Europa

6. Brisingr ......................................................5/6

Christopher Paolini, Roca.
Tercera parte de la trilogía ‘El
legado’ iniciada con ‘Eragon’

7. Crepúsculo ................................................N/-

Stephenie Meyer, Alfaguara.
Primera entrega de los amores entre
un joven vampiro y una mortal

8. After dark ................................................3/9

Haruki Murakami, Tusquets.
Personajes solitarios en busca de
una identidad propia

9. Árbol de humo ........................................6/2

Denis Johson, Mondadori. Un soldado
patriota americano reflexiona sobre su
lucha en la guerra de Vietnam

10. Amanecer ..........................................10/7

Stephenie Meyer, Alfaguara.
Cuarta entrega de los amores entre
un joven vampiro y una mortal

Mientras muerdo el cruasán, bebo la leche con café y releo el monte Fuji, se me van apareciendo diversas ocurrencias.

Ocurrencia 1: La lista de libros más vendidos titulada Ficción castellano no muestra ningún libro escrito en castellano. Los diez son traducciones. A la lista de libros más vendidos titulada Ficción catalán le pasa casi lo mismo: ocho de sus diez libroscaracoles son traducciones. Eso sí, los dos títulos escritos en catalán hablan bien a las claras del vigor de la cultura nacional catalana: El llibre de la Marató, recopilación de relatos en torno al famoso programa “La Marató” de TV3, y La venjança del bandoler, recreación de la vida de un bandolero en la cercana Guerra de la Independiencia.

Ocurrencia 2: Siete de las traducciones de libroscaracoles de Ficción catalán figuran también en la lista de Ficción castellano. Según aparece, Cataluña y España son dos naciones muy distintas que leen traducciones muy idénticas.

Ocurrencia 3: La industria editorial española es básica y estratégicamente una industria de traducciones.

Ocurrencia 4: El español es una lengua para traducir y vender libros escritos en otras lenguas, muy preferentemente en inglés. El catalán lo mismo.

Ocurrencia 5: Suecia tiene nueve millones de suecos y, por lo visto, puede vender en España libros de literatura que se escriben en sueco. Cataluña posee siete millones de catalanes y, según parece, apenas puede vender en Cataluña libros de literatura escritos en catalán. España contiene, revueltos, cuarenta y pico millones de españoles –a los que se suman cuatrocientos millones de hispanohablantes inundando el mundo, o incluso cuatrocientos cincuenta, o incluso quinientos, o blablabá-, pero España no consigue vender en España libros literarios escritos en español.

Ocurrencia 6: España es una gigantesca librería que vende libros traducidos, muy preferentemente del inglés.

Por fortuna, hay más de un monte Fuji por el que puedan ascender los libroscaracoles. Me trago mi último fragmento de cruasán, me llevo a los labios mi segunda taza de café con leche y abro El Periódico de Catalunya. En la página 66, curiosamente en la sección “Cartelera”, junto a los cines y las películas, encuentro:

Libros ficción castellano

1. La chica que soñaba con una cerilla…

2. Los hombres que no amaban a las mujeres

3. El niño con el pijama de rayas

4. El chino

5. Crepúsculo

6. Los cuentos de Beedle el bardo

7. El viaje del elefante

8. El juego del ángel

(Para quien no lo sepa, esta novela está escrita por un español llamado Carlos Ruiz Zafón.)

9. Brisingr

10. La hermandad de la buena suerte

(Para quien no lo sepa, esta novela de intriga hípica la firma un histórico literato español llamado Fernando Savater y es la reciente ganadora del Premio Planeta 2008.)

Mientras pienso en si no me habrá servido el camarero alguna sustancia alucinógena disuelta en mi segundo café con leche, me invaden nuevas ocurrencias.

Ocurrencia 1: La Vanguardia y un servidor estábamos equivocados. La literatura española también vende libros en España. Adelante, caracoles españoles, no perdáis la esperanza.

Ocurrencia 2: La hermandad de la buena suerte, último y reciente Premio Planeta, ocupa la décima posición y, según indica la flecha, con tendencia descendente, es decir, este pobre caracol corre serio peligro de verse expulsado de las laderas del monte Fuji la semana que viene.

Ocurrencia 3: Ha llegado el momento de que el Premio Planeta dé un paso adelante, necesario y valiente, para adecuarse al perfil del mercado literario español. Es hora de imaginación y de ningún modo es época de cobardía. El Premio Planeta debe transformarse con convicción en Premio Planeta Internacional, aumentar sin miedo su dotación económica y abrirse a todas las lenguas de un planeta globalizado. El Premio Planeta Internacional 2009 debe conquistarlo una obra escrita en un idioma distinto del español, muy preferentemente el inglés, aunque tampoco debería descartarse el sueco, a la vista de lo visto. ¿Se imaginan ustedes el impacto mediático y de ventas de un Planeta 2009 ganado por J.K. Rowling, John Boyne o, incluso, Henning Mankell? Ésa sí que sería una fiesta literaria. Ésa sí que sería una auténtica noticia cultural. Eso sí que sería la imaginación española al poder.

Ocurrencia 4: Los Premios Planeta Internacional, salvo que los ganase un/a escritor/a españoles, hipótesis improbable al menos durante sus primeros cinco años de vida, serían traducidos al español, meses antes de que se concediesen, por alguna figura literaria española de prestigio que dominase la lengua original. Pienso en Almudena Grandes, o en Javier Marías, o en José María Pérez Álvarez, o, ¿por qué no?, en Fernando Savater. El nombre del traductor podría figurar en la cubierta, en letra menor.

Ocurrencia 5: La editorial Planeta se situaría así en la vanguardia de la necesaria normalización de la literatura española en el siglo XXI, una literatura en la que el concepto de autor de obras en español debe ser paulatinamente sustituido por el de traductor de obras al español, a la espera de que el país, o bien aprenda idiomas, muy preferentemente el inglés, o bien deje de leer literatura.

Ocurrencia 6: Más adelante, si el país no ha dejado de leer literatura, deberíamos dar un decidido paso al frente e introducir el concepto de autor español de obras no escritas en español, como etapa de tránsito hacia la conveniente reconversación de nuestros literatos en autores de literatura en lengua inglesa, o tal vez china.

No me cabe duda: el camarero me ha servido un cóctel de café con leche y potentes alucinógenos.

Ocurrencia 7: El Ministerio de Cultura, cuando nuestra sociedad literaria empiece a mostrarse madura para esta necesaria transformación –tal vez, calculo, tras cuatro o cinco Premios Planeta Internacional que se vendan por encima de los ciento cincuenta mil ejemplares-, deberá suprimir sin que le tiemble el pulso los Premios Nacionales de Narrativa, Poesía y Ensayo. En su lugar, instituirá los siguientes galardones: Premio Nacional de Escritura de Narrativa Traducida, Premio Nacional de Escritura de Poesía Traducida y Premio Nacional de Escritura de Ensayo Traducido. Obviamente, el antiguo Premio Nacional de Traducción dejará de tener sentido en esta etapa de normalización de la literatura nacional española.

Alzo la vista de mis ocurrencias y, tras el cristal, observo la calle. Ha dejado de llover. Asoma el sol de otoño. Miles de caracoles se dirigen por las aceras en busca de la academia de idiomas más próxima.

Publicado el 15/12/2008

-

La cúpula de Miquel Barceló

Durante algunos días del mes de noviembre del año 2008, la sociedad española, una sociedad que podría y debería ocuparse en aumentar su nivel cultural, aún bastante deficiente, se ha llenado de pronto de especialistas en la historia de las ideas estéticas, de sesudos conocedores de la obra de Miquel Barceló y el Renacimiento italiano, de reputados críticos de arte.

La polémica de la cúpula nos ha mostrado, durante unos días, un país que yo creía inexistente, capaz de analizar con demostrada autoridad estética, desde las tertulias radiofónicas, desde los artículos de opinión de los diarios de papel o digitales, desde los bloges, desde las conversaciones en los bares, desde las opiniones de algunos políticos, las semejanzas o las divergencias, tan estudiadas por la sociedad española, entre las obras de Miguel Ángel, Velázquez, Murillo, Picasso, Sert o Barceló, una sociedad que, como todo el mundo sabe, lleva décadas realizando cotidianamente un profundo análisis comparativo entre la cueva de Altamira, la Capilla Sixtina o la cúpula de la Ópera de París pintada por Chagall.

España, de repente y durante estos pocos días, se ha demostrado como lo que es: un país culto, más interesado sin duda por el arte que por el fútbol, apasionado por los azules velazqueños, al que no le motiva la combinación ganadora de la lotería primitiva ni le entretienen los chistes, gritos e insultos de los personajes de Escenas de matrimonio en Tele 5. Por fin hemos conocido cómo es verdaderamente España: una nación que prefiere visitar el Museo del Prado antes que las páginas web de pornografía o los estadios del Barça o el Real Madrid.

El prestigioso crítico de arte José Luis Rodríguez Zapatero se ha referido con precisión a la genialidad indiscutible de Miquel Barceló. Otro crítico de arte de parecida autoridad, Federico Jiménez Losantos, nos ha alertado en cambio de los peligrosos vínculos entre la cúpula del pintor mallorquín y el arte pompier del siglo XIX. Una de las mayores autoridades en esta materia, Juan Carlos I, rey y estudioso de las relaciones entre obra artística y valores sociales, ha leído con aplomo palabras que quizá no haya escrito: “No hay nada como el arte para expresar los valores y principios de la ONU.”

Sospecho que a muchos de los que han participado en esta polémica les ha interesado más el arte de la política que la política del arte. Sospecho que las intenciones vitales en este debate consistían en erosionar o proteger electoralmente al gobierno socialista, en presentar a su presidente como un enfermo de megalomanía por su proyecto de alianza de las civilizaciones o en aplaudir acríticamente, sin transparencia, sin capacidad de asumir errores, la contribución de España a una institución cargada de simbolismo esperanzador, aunque no libre de sombras, como es la ONU. Amortizada la polémica en términos políticos, olvidada y pasada de moda en apenas diez días –retratar la actualidad nos impide de nuevo tratar con respeto la realidad-, España vuelve a mostrar su rostro de costumbre, el de un país que no se toma en serio aumentar su nivel de reflexión y crítica culturales.

Ganar las elecciones, o intentar no perderlas, continúa siendo más importante que la cultura.

CODA: Escribí este “episodio cultural” durante el fin de semana del 22 al 23 de noviembre. Pensé aquellos días, con la misma melancolía jovellanesca que me invadió al leer las críticas de Amor en vilo y Tornado, en la poca duración y en la escasa profundidad del debate sobre la famosa cúpula de Barceló. Pensé que el muerto había sido enterrado antes de nacer, como sucede habitualmente en los medios periodísticos, de televisión o radio, de papel o digitales, subordinados a esa ley que llamamos la actualidad pero que cada día se parece más a la frivolidad. Me equivoqué, al menos parcialmente.

El 27 de noviembre, en El Cultural, Elena Vozmediano publicó el reportaje Arte, diplomacia y fondos públicos. Causas y consecuencias de la crisis entre arte y política, recomendable lectura.

El 29 de noviembre, en Babelia, leí un sugerente artículo de opinión de Antonio Muñoz Molina titulado Bajo la cúpula, en un adecuado guiño irónico a Malcolm Lowry.

Publicado el 11/12/2008

Pere Gimferrer publica Tornado

José María Castellet presentó en sociedad en 1970 Nueve novísimos, la antología poética que más me interesó en mi juventud y una de las que más me siguen interesando, ahora que soy muchas cosas –editor, divorciado, operado de próstata, profesor, fracasado, poeta…-, muchas cosas, sí, excepto joven.

Castellet escribía: “Este libro debería estar dedicado a Pedro Gimferrer que me ha ayudado considerablemente en su elaboración.” Y, dos páginas más adelante, citaba a Francis Scott Fitzgerald: “Cómo me hubiese gustado volver atrás… tener veinticinco años, haber heredado el mundo entero y estar lleno de fe y alegría.” Y, para presentar su prólogo a la antología, citaba de nuevo a Fitzgerald: “No somos más que una generación que está rompiendo todos los vínculos que la unían a otras distinguidas generaciones.”

Eso éramos, o creíamos ser, en los últimos años del general Franco: un grupo de jóvenes deseando romper nuestros vínculos con una sociedad y con una literatura que se nos antojaban vacías de libertad, oscuras y deprimentes. Y teníamos la suerte de que Castellet, un crítico prestigioso, nostálgico tal vez de su juventud todavía próxima, abanderaba nuestra necesidad de cambio, y dedicaba su obra (implícitamente) a un brillante y joven poeta de veinticinco años, llamado Pedro Gimferrer, y (explícitamente) a una poeta dos años más joven aún, Ana María Moix.

Yo leí Nueve novísimos antes de entrar en la universidad. Tuve esa antología entre mis manos como un arma a favor de la libertad, como tendría más tarde un barra de cemento envuelta en periódicos o un cóctel molotov en las manifestaciones que terminaban disolviendo los grises.

Pedro Gimferrer era un poeta necesario e importante, un poeta fundacional. Lo siguió siendo, rebautizado en Pere Gimferrer, con su honda y deslumbrante obra en catalán, y lo continuará siendo seguramente en el futuro. El autor de Arde el mar, La muerte en Beberly Hills o L’espai desert figurará como uno de los grandes de la poesía española de los últimos cincuenta años. Precisamente por ello me sorprendió, y me apenó, leer en marzo de 2006 su regreso a la poesía en castellano con su obra Amor en vilo.

Leí Amor en vilo con cierto estupor, atemperado por la edad, que enfría los asombros. Gimferrer usaba muchas de las herramientas de su mejor poesía. Ya desde el mismo título de su libro, introducía en el texto a Pedro Salinas y Rafael Alberti, a esa inolvidable generación del 27 que la poesía española de la democracia y del comienzo del siglo XXI sigue necesitando recordar. Abría su libro con una cita de Juan Ramón Jiménez, uno de los genios de la lengua castellana. Usaba los ritmos, los léxicos, las imaginerías, las rimas de Góngora y de Darío. Se percibían los ecos de Verlaine y Rimbaud, su sensualidad y sensorialidad. Incluso, por momentos, en diálogo con el imaginismo en lengua inglesa o con el misterio apresado en imágenes de raíz surreal, se lograban poemas y fragmentos de poemas de innegable maestría. Todo ello estaba en Amor en vilo, como antes estuvo en otros libros de Gimferrer. Sin embargo, un lector exigente podía percibir sin esforzarse demasiado al menos dos defectos en esta colección de poemas: primero, las palabras fulgurantes con las que Gimferrer había renovado durante años la poesía en dos lenguas españolas tendían a convertirse ahora en palabrería, en retórica desgastada y fácil, de tal manera que el poeta que había dialogado, por ejemplo, recreativamente con Rubén Darío se convertía ahora en un imitador ingenuo del modernismo, sin capacidad de recrearlo; segundo y fruto de lo anterior, algunas de las composiciones del libro podían resultar sonrisibles al menos, y no precisamente por tratarse Amor en vilo de una obra de humor.

Sin embargo, mi mayor sorpresa, mi mayor melancolía también, al modo de Jovellanos, llegarían más tarde, al comprobar que varios poetas con los que hablé del libro, admiradores algunos de Gimferrer, compartían mis impresiones, pero de ninguna manera estaban dispuestos a elevar a pública su lectura privada: unos, la mayoría abrumadora y decidida como un solo ejército a respetar el escalafón poético, para no correr el riesgo de verse degradados en ese escalafón; otros, los más comprensivos, por disculpar Amor en vilo como la expresión de un poeta enamorado.

E, inmediatamente, la crítica española acudió a poner las cosas en su sitio crítico, es decir, acudió a elogiar casi unánimemente y sin matices a Pere Gimferrer y su Amor en vilo. Nada sobraba en un libro al que, al menos para mí, le sobraban cien de sus doscientas páginas. No existían defectos ni se insinuaban reservas. Estábamos ante una obra mayor de un poeta mayor. De ningún modo se planteaba la posibilidad de que un poeta mayor –Gimferrer lo es- hubiese escrito un libro menor –Amor en vilo podía serlo-.

Acudió aquellos días a mi memoria, como otras veces durante estos años en los que la democracia y nosotros hemos ido creciendo y envejeciendo juntos, aquel apunte de Cesare Pavese en El oficio de vivir: “Vivo actualmente como los más despreciables personajes que me hicieron indignarme en mi juventud.” Pensé aquellos días, como pienso a menudo, en cuántos de nosotros, antiguos combatientes antifranquistas, estábamos sobreviviendo de esa forma. Recordé también un par de frases sin autor: “De joven, quería conquistar el poder para cambiar el mundo. Ahora, que he conseguido el poder, el mundo ya ha cambiado lo suficiente para mí.”

Escribí por entonces una parodia literaria que reproduzco a continuación, no sin antes hacer un inciso. Echo de menos entre los escritores actuales de nuestro país el decaimiento de un género, la sátira literaria, que ha sido practicado con textos ácidos y excelentes por Quevedo, Góngora o Valle-Inclán. Creo que nuestra literatura de la democracia ganaría nueva fuerza, más viveza y calidad, si se acostumbrase a sonreírse de sí misma. Naturalmente, me ofrezco a ser el primer parodiado, consciente de que mis quehaceres de editor y de escritor se lo merecen sobradamente.

Aquella parodia decía así:

Es sábado, el día más próximo a la felicidad, y estoy leyendo en un bar guarro, juvenil y barato del cruce entre las calles Villarroel y París de Barcelona el último libro de Pere Gimferrer: Amor en vilo. A mí me encanta leer libros, diarios y originales pendientes de publicación, mientras desayuno dos cafés con leche y un cruasán en los diversos bares del mundo.

Abro el libro y leo al azar, como me gusta iniciarme en la lectura de un libro de poemas. Encuentro una pieza titulada “Casablanca, 5:30 P. M”, que va de amor y atardeceres. Además, es un soneto. Además, arranca así:

El incendio del sol arrebatado,

Yo creía que estas metáforas habían sido prohibidas en la poesía del siglo XXI por el Ministerio de Cultura y por la Real Academia Española y por el libro de estilo de El País, y desterrado su uso a las letras de Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat o el hip hop. Parece que no. Prosigo:

la morada del aire desprendido,
la penumbra en los ojos que he besado,
la perla de tu cuerpo detenido,

No, definitivamente no han debido de prohibirse aún en la poesía culta española metáforas que Garcilaso o Góngora, si resucitasen, se pensarían dos veces antes de utilizar, ni las rimas en ado e ido, tan nuevas ellas, tan eufónicas, tan originales, tan insólitas.

Juzguen ustedes mismos las incertidumbres que le asaltarían a un jurado a la hora de conceder el premio de poesía en castellano del día de Sant Jordi, en el nivel de Bachillerato, a un soneto que terminase con estos dos tercetos, tan naturales, tan nada forzado el contenido de los versos por las necesidades de rimar en rimas tan difíciles:

todo lo que por ti la luz me ha dado,
todo lo que por ti, mi flor de Gnido,
en la estancia del viento destajado
(sic lo de destajado)

entre las vïoletas me hace herido: (sic la diéresis)
no vivo de granadas del pasado,
pero en tu claridad voy encendido.

Profa Uno: Este alumno conoce a San Juan de la Cruz y a Garcilaso, como mínimo. Eso es un mérito sin discusión.

Profa Dos: Yo opino que lo ha copiado.

Profa Uno: Imposible. Es suyo seguro.

Profe Uno: Al menos sabe lo que es soneto.

Profa Dos: Pues no comprendo cómo lo ha aprendido, porque hace años que no se estudia en el currículum. No nos da tiempo, y además no importa. Yo creo que lo ha copiado y que no sabe que ha copiado un soneto.

Profa Uno: Desde luego, de una antología del Siglo de Oro, o de Blas de Otero, o de Juan Ramón, o de los novísimos seguro que no es.

Profa Dos (bromeando): A lo mejor es una letra de Dyango.

Profa Uno (bromeando): O de Julio Iglesias.

Profe Uno: Imposible, por lo de destajado.

Profa Dos: Será una errata. Yo creo que es destejado.

Profe Uno: Bueno, hay que decidir. ¿Se lo damos o no?

Profa Dos: Esperad, aquí hay uno que escribe en alejandrinos pero parecen verso libre. Tiene el mar su mecánica como el amor sus símbolos. / Con qué trajín se alza…

Profa Uno: Eso es de Gimferrer. Se reconoce en seguida. Ése sí que está copiado.

Profe Uno: Bueno, pues si los dos están copiados, ¿qué hacemos? ¿Lo declaramos desierto o se lo damos a uno y en paz? Nadie se va a enterar. Los padres seguro que no. Los profes tampoco. No leemos.

Profa Dos: Yo voto por Gimferrer. Al del soneto lo dejamos sin premio. Que aprenda de quién copia.

Profa Uno: Vale, pues este año ha ganado Pere Gimferrer el concurso de poesía de Sant Jordi. ¿Abrimos la plica? Estoy en vilo.

Hoy es sábado, el día más próximo a la felicidad.”

Seguro que ando errado en mis apreciaciones. Tantos críticos escribiendo maravillas de Amor en vilo en 2006 y repitiendo parecidas maravillas a propósito de Tornado en 2008 –por cierto, un libro mucho más conseguido que el anterior, al desprenderse en mayor medida que Amor en vilo de las formas estróficas que lo vertebraban- no pueden equivocarse. La mayoría no escribe la verdad: es la verdad.

Publicado el 30/11/2008

Inicio