DVD Ediciones.com en el centenario
de Álvaro Cunqueiro
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Alfonso Armada |
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EL REALISMO MÁGICO LO FUNDÓ CUNQUEIRO
PÁNFILA
DE LOS DORIA, DOÑA: Viuda rica genovesa. Tenía su casa en Corfú y
amarraba sus naves en el muelle de la Cigüeña. También tenía tienda de
efectos navales. Los dos primeros maridos se le perdieron en naufragios
en las Sirtes, y el tercero se le escapó con una contorsionista
napolitana y una goleta cargada de cebada croata. Le gustaba encandilar
a sus pilotos enseñándoles las piernas. Finalmente se apasionó de su
enano negro un día que lo vio en el baño». Dicen
que Álvaro Cunqueiro, nacido en la levítica y medieval ciudad de
Mondoñedo en 1911 (es decir, hace la humorada de un siglo), que murió
en la industriosa y cainita ciudad de Vigo en 1981. Pero como prueba el
breve apunte biográfico de la famosa Doña Pánfila de los Doria,
extraído de su novela «Las mocedades de Ulises», está más vivo que
nunca. Hagan si no la prueba. Los dos primorosos tomos de las «Obras
literarias» que acaba de reeditar la Biblioteca Castro pueden servir
para jugar a un Talmud cunqueiriano: ábranlo por cualquier página y se
encontrarán con frases como cometas. Leer a Cunqueiro es como hacerse a
la mar cualquier día al atardecer, con mar levemente rizada, bajo
pabellón otomamo y cielo turquesa, los ojos de un niño des lumbrado por
los aparejos y el bregar de marinos australes y de ébano soltando
amarras y todas las expectativas de Simbad, Merlín, Ulises, Orestes,
Fanto Fantini Della Gherardesca y demás familia. Basta con asomarse a
los índices onomásticos de sus once novelas para encontrar compañía con
la que platicar en las noches de luna llena en los bosques que sitian
el cementerio de Mondoñedo (donde duerme, entre mirlos, el sueño de los
justos). Pero tambien en el balcón de su casa de Vigo, en el que le
gustaba calarse hasta los huesos, o en las madrugadas de cuarzo de
Madrid, donde a las dos de la madrugada, en el ABC de la calle de
Serrano, si la censura levantaba una página, allí estaba Cunqueiro. En
una hora escasa, dejaba niquelada una nuevecita y a salvo de los
custodios del orden, con los que el gallego no acabó de entenderse, a
pesar de haber llegado a la capital disfrazado de falangista. Sería por
eso. La
no poco propalada teoría de que los verdaderos inventores del realismo
mágico no nacieron ni en Macondo ni en Comala, sino en Mondoñedo y en
Ferrol (el Castroforte del Baralla que Gonzalo Torrente Ballester hacía
levitar en «La saga/fuga de J. B.»), volvió a salir a colación el
jueves en la sala Valle-Inclán del Círculo de Bellas Artes de Madrid,
en el primero de los diez «faladoiros» (mesa redonda en «enxebre»)
organizados por la Xunta de Galicia para celebrar el «centenario
cunqueirán». Los debates seguirán por tierras gallegas, junto a la
exposición que recrea la vida y la obra de Cunqueiro y que hasta el 18
de este mes se puede ver y pasear en el auditorio Pascual Veiga. El
periodista Carlos Reigosa, que a pesar de hacer de maestro de
ceremonias casi agota vidas y obras del homenajeado, empezó convocando
al fantasma de Francisco Umbral, más partidario de Cunqueiro que de
García Márquez. Recordó Reigosa que el propio Cunqueiro dijo que «el
realismo fantástico» (así lo llamaba) lo había practicado Torrente en
«El viaje del joven Tobías». Otro de los «falantes» del «faladoiro», el
poeta Vicente Araguas, reconoció el semiolvido en que su generación
tuvo a «Don Álvaro, en la universidad sesentayochista, tan
prejuiciosa», para acabar evocando su época de Voces Ceibes cantando el
arranque de un poema de Cunqueiro musicado (sin permiso del vate) por
Luis Emilio Batallán, «Quen puidera namorala» (Quien pudiera
enamorarla), y que habla de que en el nido nuevo del viento hay una
paloma dorada. Resalta
Miguel González Somovilla en el prólogo a uno de los volúmenes con
papel de sándalo, color marfil batido en confitería de Lugo y aroma de
vainilla e imprenta anarquista, que «lejos de resentirse o devaluarse
con el paso del tiempo» la obra de Cunqueiro —que ha sufrido «de olvido
e incluso de menosprecio»— revive. Basta hacerse a la mar y leer para (Publicado originariamente en ABC, 14/05/2011)
Publicado el 9/2/2012 |