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Joan de la Vega publica La montaña efímera, su nuevo poemario

  

La montaña efímera es el nombre de la última entrega poética de Joan de la Vega, publicada en Paralelo Sur Ediciones. El poeta ha escrito, para los lectores de DVD Ediciones.com, un breve texto con el que presenta su libro. Siguen cuatro poemas de La montaña efímera, que aquí reproducimos, por cortesía de Paralelo Sur Ediciones y de Joan de la Vega.

DE CAMINO AL SANATORIO Y 4 POEMAS DE EMBARQUE

Andorra es el paraíso predilecto para esquiadores y compradores compulsivos en busca de ofertas y rebajas (desde quesos a cámaras digitales). En definitiva un suculento bazar destinado a las clases medias-bajas, como todo el mundo sabe. Antaño fue tierra de contrabandistas y ahora de quienes desean (y pueden permitirse) evadir impuestos. De entre estas vocaciones lícitas, yo desestimé todas y decidí la de perderme en sus valles. O para ser más precisos, lo decidieron por mí, cosa que agradezco enormemente teniendo en cuenta lo que comporta pertenecer a la especie urbana. Mis padres por aquellos años eran entusiastas de varias disciplinas como la arqueología, la espeleología y el montañismo. Fueron colaboradores-fundadores del grupo Mediterrània, bajo la tutela de un tío paterno, Josep de la Vega, una eminencia del autodidactismo arqueológico catalán. Juntos topografiaron y reseñaron hallazgos prehistóricos en las cuevas y simas del Montsec leridano. En este entorno crecí durante años, hechizado por el olor de los carburos y aterrado por la oscuridad de las cuevas.

Los peores años de mi vida los he pasado y los sigo pasando en Santa Coloma de Gramenet, una ciudad periférica como tantas otras que es capaz de deshumanizar hasta a los pajarillos. Mis incursiones en Andorra datan desde 1986, y en los últimos 5 se han intensificado. Como resultado "La montaña efímera", que es más bien un homenaje a aquellos montañeros auténticos de mis primeros años que un libro de poemas al uso, al que le preceden 3 libros más de la misma factura. En estos más recientes he tratado de ahondar en las corrientes filosóficas orientales, puesto considero que están a años luz de nuestra manera de entender el mundo.

Concluyo mi breve introducción, confesando que estos trabajos no optan ni optarán a nada, porque nacieron desde/para y por esa nada. Todos sus poemas se han gestado en nueve y/o doce días, entre períodos de nada absoluta e intensiva, y todo lector de poesía sabe que la mejor poesía no la fragua nadie en tan poco tiempo y que regresa siempre a esa nada (de donde vino) mucho antes de lo deseado. Y más tratándose de mí, con mi nada de a pie.

***

1

Como sílabas son las notas de este río sin nombre,
como palabras dictadas por una lengua extinguida.

Un pájaro desierto sobrevuela el curso del agua quebrando el valle sin nombres. A un lado pacen ordenadas las artigas. Enfrente, la tersura infranqueable del bosque. Al fondo del corredor flota una cima inmóvil.

Aún creo en los valles como madres con voz de estío.

Valle incandescente donde fluctúan los sueños sin retorno.

2

Piedras silbantes que han enmudecido –o desgajado– sus nombres.
Cantos rodados que encienden un lenguaje inasible, a golpes.

Una ráfaga condescendiente limpia los márgenes del río, aventa las gramíneas caldeando su luz sin nombre. Todas las flores aquí rebosan, se inclinan sobre una tierra inminente. En la ladera, un álamo pugna por hacerse un lugar entre la espesura de los abetales, firmes en su dominio.

Aún creo en los agostos reverdecidos sin nieves.

Paisaje al vuelo donde se desmenuza el prodigio de la fugacidad.

8

Hitos como excrementos que bifurcan el camino.
Mojón dislocado por la mano sin hombre.

Un árbol caído desnuda, exhibe sus anillos al sol mutando la sombra. La luz, en sus tardes, descompone restos de vértebras roídos por los sedimentos y la hiedra que aflora entre los canchales. Huesos y neveros insepultos, sin oído y sin nombre, a pleno sol, como instrumentos de descomposición.

Aún creo en la simiente de la plenitud, solaz y desmemoriada.
Aún creo en la distracción del escarabajo y el hormiguero.

Insectos como acertijos que murmuran hambre.

ESTANY DE L’ISLA, 2.367M

Ves las cumbres
amanecer
sobre la corteza
terrestre.
Pides
misericordia
al silencio.
Extraña sensación
saber
que algún día
serás sólo
entre sus grietas
pura canción
de amor
petrificada.

***



Joan de la Vega (Santa Coloma de Gramanet, 1975) dirigió la editorial La Garúa Libros desde 2004 a 2010. Es autor de Intihuatana (Barcelona, Seuba Ediciones, 2002), Ladino (Gijón, Trea, 2006) que reúne sus tres primeros libros Intihuatana (Sin lugar a luz), Ixtab (La soga en el ojo) e Ipalnemoani (Por quien vivo); Trilces Trópicos. Poesía emergente en Nicaragua y El Salvador (Barcelona, La Garúa, 2006) y La montaña efímera (Paralelo Sur, Barcelona, 2011). Algunos de sus poemas han sido incluidos en Campo abierto. Antología del poema en prosa en España 1990-2005 (Barcelona, DVD Ediciones, 2005), Pájaros raíces, en torno a José Ángel Valente (Abada Editores, 2010) y en revistas como Alhucema, Turia, Piedra del Molino, Vulcane, Paralelo Sur, Nayagua y Letra Internacional.


Publicado el 21/9/2011

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