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Crónica de la presentación de Cut and Roll en la Fnac Triangle de Barcelona |
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El pasado martes 27 de mayo a las 19:00, en la tienda de libros de Fnac Triangle de Barcelona, se presentó la novela Cut and Roll, de Óscar Gual. En el acto intervinieron Robert Juan-Cantavella, Jordi Carrión, Sergio Gaspar y el propio autor. Finalmente, también estuvieron presentes Trebor Escargot y el Dr. Gonzo, este último llegado desde Madrid. TEXTO DE LA PRESENTACIÓN DE ROBERT JUAN-CANTAVELLA Intentaré romper el hielo con una anécdota que me sucedió hace unos años en un contexto muy parecido a éste; romper el hielo, y además ahuyentar a los fantasmas del pasado, a ver si consigo que esta vez no me suceda lo mismo. “Corría el año”, como dice el insigne y prolífico César Vidal, corría el año 2005 y el editor Sergio Gaspar me pidió que participase en la presentación de La Fiesta del asno, una novela del escritor malagueño Juan Francisco Ferré. Yo accedí, porque la novela me había gustado, y el día indicado acudí a la presentación. Me llegó el turno de tomar la palabra, carraspeé levemente, y me puse en marcha. Lo que sucedió entonces es que empecé a balbucir incoherencias. Esto me puso más nervioso de lo que ya estaba, con lo que las coherencias acentuaron su falta de sentido, y los balbuceos se alejaron todavía más de cualquier lengua conocida. Esto me puso más nervioso, iniciando un bucle absurdo, la cosa empeoró exponencialmente en muy pocos segundos, y muy pronto opté por cerrar el pico, y mantenerlo cerrado durante el resto de la presentación. Se hizo un silencio incomodísimo que se podía cortar con un cuchillo. Tan patética era la situación que los asistentes, en lugar de empezar a reírse de mí, como parecía lo más correcto, guardaron silencio durante unos segundo, imagino que por lástima. Afortunadamente, Sergio enseguida me echó un capote y tomó la palabra. Dicho lo cual, no acabo de entender que Sergio me haya vuelto a invitar a que presente un libro de su editorial, pero en cualquier caso, esta vez me lo he traído todo escrito para cubrirme las espaldas. También quiero comenzar con un homenaje a mi amigo Jorge Carrión. En sus presentaciones, él ha hecho célebre una frase, que es ésta: “Cuando presento un libro no suelo leer, pero esta vez voy a hacerlo”. Pues eso, que Evoy a hacerlo. Y además seré breve. Si os parece, yo haré una pequeña introducción a algunos de los temas de la novela, y le cederé la palabra a Jorge Carrión, par que él haga la intervención inteligente y analítica de la jugada. Como algunos de vosotros ya os habréis dado cuenta, el título de esta novela tiene que ver con dos expresiones de uso común. Por un lado Cut & Paste, Cortar & Pegar, dos comandos propios del mundo de la informática que han redefinido nuestra forma de relacionarnos con la realidad. Y por otro lado Rock & Roll. Cut and Roll es, pues, la fusión o la malversación de estas dos expresiones. Y, efectivamente, la novela tiene que ver con estos dos universos, el de la informática y el del rock & roll.
Pero lo primero a lo que hace referencia esta novela no es a ninguno de estos dos ámbitos, sino a un tercero, que sólo está relacionado con la palabra “cut”, con el verbo “cortar”. En efecto, Joel, el protagonista del libro, es un tipo que tiene un trabajo bastante peculiar. Un trabajo que le deja mucho tiempo libre y que no lo obliga a una vida social demasiado intensa, lo cual para él, que es un misántropo y un cínico, es bastante importante. Joel forma parte de una extraña organización mafiosa y su trabajo consiste en cortarle partes del cuerpo a la gente. ¿A qué gente? Pues a gente que previamente se las ha apostado. Hay quien se apuesta un dedo, otros un pie, la nariz o hasta la cabellera. El tema de cómo cada uno de ellos se apuesta su parte del cuerpo, tiene que ver con el mito fáustico. Como sabéis, el tal Fausto había vendido su alma a cambio de una gran sabiduría que se le concedió en vida. En esta novela sucede algo parecido, pero como está escrita en el siglo XXI, y hoy en día “el alma”, en caso de existir, en la bolsa cotiza muy a la baja, a todos estos personajes que quieren algo, y lo quieren ya, no les está dado vender el alma, sino una parte de su cuerpo. Ellos escriben su carta a los Mafiosos magos, les piden cumplir su sueño, y a cambio, se comprometen a entregar una parte de su cuerpo en un tiempo determinado y sin ofrecer resistencia, ya sea un dedo, un pie, la nariz o hasta la cabellera. Pues bien, ahí es donde entra Joel. Joel es el cobrador de esta empresa. Joel es el brazo ejecutor del negocio. Joel, y su maletín lleno de cuchillos, escalpelos y sierras, es quien a esos pobres desgraciados que han cumplido su sueño les corta el dedo, el pie, la nariz o hasta la cabellera. Y este es el argumento que le da vida a la novela. Obviamente, la cosa se complica, hay alguien que no quiere pagar, y eso supone el pistoletazo de salida de un relato con tintes de novela negra que acaba en Venecia de una forma bastante salvaje. El
tema de la informática al que antes hacía
referencia a mí me parece especialmente interesante. Óscar
Gual es científico por formación, concretamente
ingeniero informático. Ya hemos visto en otros casos que
la óptica de un científico puede aportarle una
perspectiva muy fresca a la narrativa. Estoy pensando en otros
dos escritores que están en este mismo caso, Germán
Sierra, que se dedica a la Neurociencia, y Agustín
Fernández Mallo, a la Física. Ambos introducen
estos u otros lenguajes científicos en sus textos, y el
hecho de conocerlos de verdad, les permite darle una nueva
dimensión a sus textos y no caer en lo obvio o lo ingenuo.
Y eso es lo que también sucede aquí, en el caso de
la Informática.
En uno de los magníficos artículos de la revista Mondo Brutto, uno que estaba dedicado a la visión que de la informática se nos transmite en el cine, acuñaban el concepto “Hollywood OS”, sistema operativo Hollywood. Por otro lado, en su intervención el jueves pasado en el congreso Mutaciones, dedicado a la nueva narrativa y celebrado en Málaga, Javier Calvo se refería a la tercera de las leyes del escritor Arthur C. Clarke, según la cual, “cualquier tecnología lo bastante avanzada es indistinguible de la magia”. El artículo de Mondo Brutto también iba por ahí, y satirizaba como en la mayor parte de las películas, un ordenador es algo muy parecido a un oráculo, al que el protagonista se acerca, introduce un código con el teclado sin hacer uso jamás del ratón, que es como utilizamos el resto del mundo un ordenador, y al momento y en tipografía gigante aparece una base de datos del gobierno o de una transnacional malísima, con todas las pistas que se necesitaban para resolver el caso. En la revista hay muchos otros ejemplos, y mucho más divertidos, pero el tema es que, normalmente, los ordenadores, en este caso en el cine pero también en la literatura, son utilizados desde un punto de vista mágico, como recordaba Calvo, o en el mejor de los casos desde una tremenda ingenuidad, que viene a ser lo mismo. Es decir, sin ningún tipo de realismo. En Cut and Roll, en cambio, una de las subtramas tiene que ver con la informática, concretamente con el lenguaje hacker. Y, de hecho, Óscar da algunas instrucciones “reales” bastante estimulantes sobre cómo funciona este mundo. En otras palabras, el tema de la informática y, sobre todo, del mundo de los hackers, se nos explica a los lectores como si no estuviésemos tontos, que es lo que sucede con cierta frecuencia. Y además, recrea algunos episodios bastante divertidos. Finalmente,
y ya me callo, está el tema del rock and roll. El tema de
incluir un estilo de música como un elemento recurrente en
una novela no es nada nuevo, en este sentido Óscar se
acoge a una tradición. En la novelística reciente
está el caso de Kilo Amat, por ejemplo. En sus novelas El
día que me vaya no se lo diré a nadie y Cosas
que hacen Bum, Kilo Amat se revela como un auténtico
erudito en ciertos estilos de música que él
controla, y a los que no me atrevo a ponerle una etiqueta porque
seguro que me equivocaría. El tema es que allí hay
una cantidad ingente de información muy especializada
sobre música, un tipo de información de la que el
lector común no suele disponer. Este no es el caso de Cut
and Roll. En Cut and Roll los referentes son clásicos
del rock duro, del heavy, se habla de grupos como Black Sabath y
de artistas como Ozzy Osborne y de otros muchos que, igualmente,
resultan bastante populares. En este sentido, el autor no juega
el papel de especialista, sino el de apasionado, de fan. Toda
esta aparatología musical está puesta al servicio
de la construcción de un personaje, Joel, el cobrador de
apuestas, que tiene unos treinta años pero que en cierto
modo sigue siendo un adolescente, un inmaduro. De ahí que
la música a la que recurre no sea especialmente
sofisticada. Y de ahí, también, que a Joel le sirva
de ayuda, desde una afinidad total y una identificación
casi infantil, para entender el mundo y para tratar de manejarse
en él.
Y bueno, eso es lo que hace Joel a lo largo y ancho de esta novela. Tratar de manejarse con un mundo que no es exactamente el mundo en que él hubiese escogido vivir, con consecuencias, ya lo he dicho antes, bastante salvajes. Lo mejor de la novela, lo más divertido, sin embargo, no resulta tan fácil de categorizar. Cut and Roll es una novela llena de ironía, de sátira, de bromas pesadas, de mala leche, y en general de cachondeo. Y es también, fundamentalmente por la evolución de Joel, el protagonista, tierna y enternecedora.
TEXTO DE LA PRESENTACIÓN DE JORDI CARRIÓN {NOTAS} 0. Entre diciembre de 2004, cuando estaba en NY, y durante 2005, mientras yo vivía en Chicago, murieron Susan Sontag, Saul Bellow y Hunter S.Thompson. Tres formas muy distintas de entender lo literario. Rolling Stone, obviamente, sólo le dedicó el tema de portada a uno de ellos, su periodista gonzo Hunter S.Thompson. Sabiendo que Robert Juan-Cantavella era un fan del escritor, le compré el especial de la revista. Cuando volví a Barcelona, se lo regalé y me dijo que, si no me importaba, se lo iba a regalar a Óscar Gual. Yo conocía a Óscar de Almassora, pero no habíamos hablado nunca de libros. Decidí regalarle mi propio ejemplar, para que Robert conservara el suyo, porque yo no soy fan de nadie y menos de Hunter S. Thompson. Hace dos meses me enteré que en Internet el número de ese Rolling Stone se cotiza a cincuenta dólares. Entonces me arrepentí del regalo. Al leer Cut and roll, en cambio, me he dado cuenta de que fue un buen regalo. Espero que Oscar no lo venda en E-bay. 1. LO VISUAL. El arranque. Video entre Tarantino y Robert Rodríguez. Pause, etc. El cine, el videojuego, el arte contemporáneo. Dos climaxs: el inicio (ékfrasis videográfica) y las tres obras de Ecoss (“un hacker de la carne”), cuya obra se rige por el copyleft. En la trilogía de Ecoss encontramos las siguientes obras: un chimpancé al que se le ha enseñado a inyectarse heroína y al que, de pronto, se le va a negar el suministro (un chimpancé con mono); una adaptación literaria (una boa comiéndose a un cachorro de elefante); y un broker de Wall Street que ha sido secuestrado y embutido en una urna (Damien Hirst: tiburones en formol). La imitación supera al original. Las tres obras plantean el reto de la representación del cuerpo. Toda la novela habla de eso: del cuerpo, de lo corpóreo, en nuestra época sin alma. Todo lo corporal, antes que táctil u olfativo, es visual. 2. EL NARRADOR. Reactualización de Camus y Brett Easton Ellis. La subjetividad absoluta y caprichosa y crítica del periodismo gonzo. Tres estratos simbólicos de la mutilación y lo corporal: los peces, el terrario, los bonsáis. La mutilación: el ser mutilado, el huérfano o inválido emocional. Mario Bellatin. Es un informático: el lenguaje de las computadoras se fusiona con el literario, como lo hacen las obras de Ecoss (bioarte), El hombre de la multitud: el artista terrorista del siglo XXI. De lo aproximadamente realista a lo absolutamente fantástico.
3. EL TERRORISMO. De lo micro (la mutilación) a lo macro (la destrucción de una ciudad). El imaginario del apocalipsis. Del asesinato como una obra de arte. Contra 24: el cracker como investigador del siglo XXI. El flâneur del ciberespacio: “La curiosidad te lleva a encontrar cosas no deseadas, y encontrar cosas no deseadas te lleva a desear cosas curiosas”. Evidentemente, contra el turismo, contra el viaje. El workalcoholic es un pez (asesino) en un acuario, un reptil en un terrario y bonsái mutilado. 4. ROBERT. Historia de España de Manuel Vilas donde aparece ETA; historia del crítico que ningunea al genio. La amistad, la generosidad. Dos obras en paralelo, interferencias: el gonzo, las drogas, el videojuego, la posición amoral (y reaccionaria), las digresiones. El gamberrismo post-adolescente: cómo ser auténticamente punk en el siglo XXI. La digresión como problema. Hunter S. Thompson fue el único periodista en plantilla de Rolling Stone que jamás escribió un artículo o reportaje sobre música; pero sus crónicas siempre estaban llenas de referencias musicales, como ocurre en Cut and Roll, donde la música es el ruido de fondo, la banda sonora, la adolescencia del protagonista que nunca deja de sonar. Estoy seguro de que si Hunter S. Thompson hubiera leído esta novela, hubiera recomendado su publicación por entregas en Rolling Stone. http://www.jorgecarrion.com/blog TEXTO DE LA PRESENTACIÓN DE ÓSCAR GUAL Hola, soy Oscar Gual, autor de esta novela, Cut and Roll, y aunque no os lo creáis, estoy asombrosamente tranquilo. En cuanto a mí, soy ingeniero en informática y más bien alguien que por su trabajo y estudios se ha relacionado con la ciencia y la tecnología más que con la literatura, por lo que si hace tres años me dicen que voy a estar en esta silla, me parto de risa. La cosa surge tan fácil como que me pongo a escribir picado por la curiosidad y por una situación económica que me sugería pasar tiempo en casa. En unas semanas le paso unos capítulos a Robert, él me anima a que continúe y la termino. Así, sin ningún proceso de liberación interior ni nada que tuviese en mi interior que me pidiese salir a gritos en forma de hojas escritas. Sin catarsis. Después se la hice llegar a Sergio Gaspar, a éste le gusta y, tras un verano para terminarla, aligerarla, moldearla y afinarla, DVD Ediciones la edita. Esto define muy a las claras el tipo de editor que es Sergio Gaspar, alguien que edita literatura porque cree en ella sin importarle el pedigrí del escritor. Y también da una idea de por qué Sergio Gaspar no es millonario. Desde aquella reunión en un bar horroroso con Sergio, me veo semienvuelto en esta vorágine de editores, escritores y demás especímenes literarios que me descoloca un poco. Me hace sentirme raro, como Cocodrilo Dundee cuando va a la ciudad. En parte porque mi background cultural es muy distinto, es, digamos, menos exquisito. Y también porque parece que cualquier escritor que se precie tiene que haberlo tenido claro mucho antes de los treinta. Ese no es mi caso. Digamos que es una vocación tardía, visceral y potente, pero tardía. Supongo que ya tendré tiempo para acostumbrarme a la idea de que ser escritor es muy cool y volverme algo más pedante y todo eso cuando comprenda que la literatura no es tan solo un entretenimiento sino una misión evangelizadora. Entonces ya me compraré mis jerséis de cuello alto y mis gafas de pasta. La parte mala es que, desde entonces, ya no tendré la misma libertad que tuve cuando escribí Cut and Roll. En cuanto a la novela, es una novela fragmentariamente nocillista. Es broma....
No voy a hablar de la novela ni de mi técnica porque ya lo han hecho Robert y Jordi y porque mejor lo descubrís al leerla. Voy a hablar del nombre y el diseño de la portada. Como ha comentado Robert, la novela enlaza dos mundos tan alejados a priori, digamos que uno de alta cultura y otro de baja cultura, como son el rock y la literatura. Así, la novela se divide en pistas, a modo de Cd, en lugar de capítulos, y hay dos bonus extra al final, como en una edición limitada. Se trata de que su aspecto sea lo más musical posible. Viene con el álbum principal, y un par de extras para disfrutarlos relajado en cualquier otro momento. Mi consejo, a modo de prospecto para leer la novela, es que lo hagáis así, dejando reposar el final para darle su peso justo y leer los bonus en otra sesión. Creo que, en cierta medida, los rockeros y los escritores son igual de trasnochados, siendo pesimistas, o igual de románticos, poniéndonos más optimistas. Se diría que son entrañables, en el peor y más crepuscular sentido de la palabra. Porque por más que queramos, escribir no es moderno, no lo es, y entonces no tiene nada que ver con esos grupos de consumo rápido que van al Sonar o al primavera y que tienen muchos disc-jockeys. Aquí en Barcelona sabéis de esas horteradas. No, leer, hoy en día, es lo más parecido a lucir una camisa de calaveras, y escribir a tocar la batería. Una buena novela, como un buen disco, se sigue disfrutando al cabo de muchos años, y yo no me imagino a nadie escuchando a Franz Ferdinand dentro de muchos años. Resumiendo, la literatura tiene mucho más en común con Judas Priest que con Radiohead.
Dicho esto, y para terminar, aconsejaros que en estos tiempos de crisis, invirtáis vuestro dinero dedicado al ocio en libros. Los discos los podéis bajar con el emule y, además, si todos escuchamos la música con el mp3, ¿para qué queremos Cds si son objetos absurdamente grandes y además pueden cortar? En cambio un libro no, de momento es un objeto insustituible. Y además, éste en concreto es muy bonito y solo vale 15 euros. Y viene con bonus track de regalo, cosa que no podéis encontrar en ningún otro. Y después de leerlo, lo podéis revender por 10 euros y así os habrá salido la jugada redonda. Muchas gracias.
Publicado el 3/6/2008 |