Poesía

   

Muestra de la poesía completa de Jordi de Sant Jordi
 
1. Poema III: "Todo el poder de Amor veo reunido..."

2. Poema IV: "Yo suspiro por vos en la distancia..."


1. Poema III: "Todo el poder de Amor veo reunido..."

Llevando al extremo el viejo paralelismo entre el amor y la guerra, en el siguiente Setge d’amor (Asedio de amor: así coinciden en titularlo los manuscritos que lo conservan) el poeta lamenta su incapacidad para hacer frente a las poderosas fuerzas que lo combaten; el asedio termina con la rendición del enamorado, que no tiene más armas que sus lamentos ni más soldados que sus cinco sentidos, prontos a la traición. No hace falta decir que la vieja alegoría literaria del combate de amor aparece aquí vivazmente enriquecida por la experiencia caballeresca y bélica de Jordi de Sant Jordi.





5

Todo el poder de Amor veo reunido
para atacarme con su duro asedio;
de nada vale fuerza, ingenio o ciencia;
tal es mi angustia, que evitar no puedo
perder el cuerpo, el alma y las riquezas;
no puedo soportar vida tan dura
ni la vigilia: es carga es muy pesada
y será necesario que me rinda.




10




15

No hay castillo o ciudad que haya afrontado
un ataque tan duro sin reservas
ni buenas huestes para defenderse:
con tal socorro, su razón impone.
Mas yo, que ofrezco débil resistencia
(sin muralla, torreón, foso ni almena)
y no puedo fiarme de mis huestes,
ved si no estoy en trance de morir.






20

Mi único arcabuz son mis suspiros,
no tengo nada más de que valerme;
mis lamentos, las únicas bombardas
contra la que se empeña en destruirme.
Ya veis la munición con que, en su fuerte,
el corazón se emplea en mi defensa,
mas bien puedo deciros que no espero
huir de este peligro con su fuerza.



25




30

Con mis cinco sentidos más flaqueo:
son mis soldados, pero no me auxilian,
porque veo que todos se complacen
en que lo pierda todo, hasta la piel.
Ya veis, pues, si no van a traicionarme:
no me puedo salvar ni en retaguardia,
pues los he visto ya parlamentando
con mi enemigo para que me mate.





35




40

Me han traicionado, Dios, mi tristes ojos,
aciagos y envidiosos, al perderme.
Así me han traicionado bien los cinco;
el corazón, voraz, me ha traicionado,
y un dolor tan extremo me han causado,
que ya no sé qué hacer de mi persona.
No puedo más, pues de ahora en adelante
ya no habrá quien me ayude ni defienda.




Tornada


Reina de honor, me rindo, en vuestra tienda
en calidad de capitán me entrego;
perdonadme la vida sin engaño:
perderéis, de no hacerlo, un buen rescate.




Envío

45

Amor, Amor, no habéis hecho gran cosa
al vencer a un vencido que se os rinde,
pero Jordi os perdona vuestro daño
hasta que, muerto ya, se os restituya.

***





5

Ajustat vey d’Amor tot lo poder
e sobre me ja posat son fort siti,
sí que no·m val força, ·njeny ne sauber;
tant suy destrets, que no·m tinch gens per quiti
de perdre·l cors, l’arma e tots los bés,
car ja no puch sofrir la vida streta
ne·l tresnuytar, tan fort càrrech ay pres:
per què la fi me covendrà que·m reta.




10




15

Burchs ne castells no crey tant se tingués
a poder gran sens fornida retreta
e bona gent que l’hage ben deffés,
y ab tal socors si·s té, fa raysó dreta.
Mas eu, qui suy tan flachs per defensar,
sens mur, sens vall, sens merlet ne verdescha,
que de mes gens no pusch gaire fiar,
veyats si stich en so que tost perescha.






20

Mey sospir són le trabuch qu·eu despar,
qu·altre millor no tench de què·m servescha,
e li gemechs bonbardes per tirar
en contra ley que puny que·m destroescha:
e vets aysí tots los pertrets qu·eu hay,
ab què·m defèn mon cor dins en sa força;
mas bé us say dir que no creu que jamay
per lur força d’aycest perill storça.



25




30

Li meys cinch senys me donen plus d’esmay,
car són mas gens ez algú no m’esforça;
c·ans vey que bé a cascú d’ells li play
qu·eu perda tot quant ay fins a l’escorsa.
E, donchs, vejats si·m faran trahimén:
no puch canpar, cert, a la derreria,
qu·eu los ay vist star a parlamén
ab l’enemichs, tractajant que m’aucia.





35




40

O Déu!, bé m’an trasit mey ull dolén,
trist, envegós c·aysí perdut me sia;
bé m’an trasit mey sinch sens follamén;
bé m’à trasit mon cor per glotonia,
sí que m’an duyt en lo pus strem dan,
que ya no·m say de me quin pertit prenda,
e no·m pusch ja tenir pus de re dan,
ne vey ni trob qui m’ajut ni·m defenda.




Tornada


Reyna d’onor, en loch de capitan
me don a vós e·m ret dins vostra tenda,
ab que·m salvets la vida sens engan,
e, si no u fets, no n’haurets bon·esmenda.




Endressa

45

Amors, Amors, no vey c·ajats fet tan
de vençre hom vençuts que vos se renda;
mas Jordi·s ret que vos absol lo dan
ffins, com és morts, qu·en algun temps se renda.

[Subir]

2. Poema IV: "Yo suspiro por vos en la distancia..."

Uno de los grandes temas de la poesía trovadoresca es el lamento por la separación. Este Comiat (Despedida) se muestra fiel a las convenciones corteses (los suspiros, la tristeza, la locura paliada por el deseo de cumplir con el «fino amor», el corazón que permanece junto a la amada), pero destaca por la capacidad de perfeccionar una tensión dramática en la que el dolor de la inminente partida puede llevar a la muerte por desesperación (com desesperats, antiguo eufemismo para aludir al suicidio) y que culmina con las anafóricas encomiendas de la quinta estrofa.





5

Yo suspiro por vos en la distancia
y suspirando crece mi locura
de vuestro amor, que tan fuerte me hiere,
que convierte mi gozo en gran tristeza,
y cuando pienso en que he de mantenerme
de vuestra bella vista separado,
ante el adiós de nuestra despedida
la tristeza me asalta y me conquista.




10




15

Sé bien que me valdría más morir,
como San Pedro o cual San Juan Bautista,
de cruel muerte, que llegar al punto
de contemplar tan triste ceremonia,
porque al pensarlo pierdo la cabeza
y voy hablando solo como un loco,
y a quien me dice que recobre el juicio
le respondo palabras desquiciadas.






20

Pero ahora el fino amor me oprime tanto,
que no quiero, al partir, poner mis ojos
en pesadumbre tal, porque ni el juicio
ni el arte ni el saber me ayudarían;
pero es mi sino que de vos me aleje,
y, forzado, por siempre me despido
de vuestro cuerpo, de sin par belleza,
y dejo el corazón en vuestra estancia.



25




30

¿Cómo voy a librarme de la muerte,
oh Dios, cuando esté solo y conturbado
en alta mar, sobre una pobre nave,
de vos ausente y lejos de esta tierra?
Y cuando pienso que estaré tan lejos
de ese dulce país en que habitáis,
me moriría allí, desesperado,
maldiciéndome a mí y a mi desdicha.





35




40

A Dios vuestras beldades encomiendo,
vuestro porte, que todo mal ahuyenta.
A Dios os encomiendo, porque al mundo
mostráis honor en vuestro pecho impreso.
A Dios confío la amorosa vista
con que mi corazón arrebatasteis.
A Dios os fío, porque ya me alejo
de la mejor que nunca vistió prenda.




Tornada


Reina de honor, yo soy en todas partes,
o vivo o muerto, vuestro en cualquier modo,
y ruego a Dios que, si el amor expulso
del corazón, del mal ya no me guarde.

***





5

Sovint sospir, dona, per vós de luny
e, sospirant, va crexent ma follia
de vostr·amor, qu·enaysí fort me puny,
que·m gira gauig en gran malancolia
cant me recort del vostre departir
c·a far me ve, de vostra bella vista
e del comjat que pendray al partir,
tant que tristor m’asauta y·m conquista.




10




15

Certes, bé say que·m valgra més morir,
com fech sent Peyr·o sent Johan Batista,
a cruzel mort, qu·en aycest punt venir
de veure tal cerimònia trista,
que del pensar ne pert sauber e seny
e vau com folls parlant en oradura
ab mi meseys, e s·algú diu que·m seny,
eu li respon rasó fora mesura.






20

Mas fin·amor eras tan fort m’estreny,
ans del partir no vull en tal pressura
metre mos ulls, car no·m valdria seny,
artz ne saber; mas pus qu·és ma ventura
c·aysí forsat m’ay de vós a llonyar,
lo comjat prench er per tota vegada
del vostre cors, bell e llinde sens par,
e lays mon cor en la vostra posada.



25




30

O Déu!, e com poray de mort campar
cant me veuray sols, ab pensa torbada,
en un vexell de fust lay en la mar,
absent de vós, lonyats d’esta·ncontrada?
Mi recordan que·m seray tant llonyats
del pa´ys dolç hon vostre cors habita,
ladonchs morís sí com desesperats,
malesín mi, fortuna y mala dita.





35




40

A Déu coman, bella, vostres beutats,
vostre capteny que tots mals foragita;
a Déu coman a vós, que·l món honrats,
c·al mig del cor portats Honor scrita;
a Déu coman vostr·amorós sguart
ab què·m trasqués lo cor, d’on se devisa;
a Déu vos don eras, puix qu·eu me part
de la mellor que may vestís camisa.




Tornada


Reyna d’onor, heu suy en tota part,
o vius o mortz, vostres en tota guisa,
e prech a Dieu que ja de mal no·m guart,
s·ieu part l’amor c·ay ins mon cor asisa.

(Comentarios y traducción de José María Micó)

[Subir]

Publicado el 2/6/2009

Editorial Barcino | Inicio | DVD Ediciones.com